Planta física de la Escuela Ulises Francisco Espaillat está deteriorada

Por Roberto Pérez

SANTIAGO.- Ante las condiciones de alto deterioro de la planta física, los estudiantes del liceo Ulises Francisco Espaillat deben comer con los platos en las manos y los profesores carecen hasta de silla donde sentarse.

Y es que a pesar de que el centro educativo fue elevado hace un año a la categoría de politécnico, el espacio luce arropado por la basura, con persianas totalmente destruidas y baños en condiciones inservibles.

La escuela cuenta con una matrícula de 650 estudiantes en la jornada de tanda extendida, y aunque fue sometida a un proceso de reparación desde enero de este año, de repente los trabajos fueron dejados a medias.

Apenas cuenta con un baño en servicio y es utilizado por hembras y varones en ocasiones, pues los otros permanecen cerrados por falta de agua.

Sin embargo, la dirigencia de la Asociación Dominicana de Profesores denuncia que los contratistas ni siquiera pudieron corregir los problemas de filtración que presenta el techo.

Federico Guzmán, de la unidad de base de la ADP en dicho centro educativo, dijo que la mala calidad de algunos pisos de cerámica, hizo que algunos se levantaran y al menos dos maestros, incluida una psicóloga, resultaron con piernas lesionadas.

“Uno ni siquiera sabe cómo fue que la elevaron a un politécnico cuando no contamos siquiera con un comedor. Los muchachos tienen que comer con los platos en las manos y dentro del aula”, apunta Guzmán al hablar con la prensa.

En el caso de los maestros, desde hace diez años, deben sentarse en asientos inservibles, debido a que no cuentan ni con sillas y mucho menos escritorios para poder colocar el material. Guzmán quien se hizo acompañar de varios educadores, advierte que si no son corregidas las deficiencias, el próximo año escolar se vería en juego.

El Ministerio de Educación asignó para el seguimiento de los trabajos a Héctor Reynoso y al contratista César Vargas, quienes se comprometieron a trabajar arduamente en la intervención de la parte afectada. Según los educadores, la reparación debía estar lista en menos de dos meses.

 “No queremos afectar este año escolar que está concluyendo y por eso preferimos darles un compás de espera para que se busquen al menos soluciones al problema del comedor”, indica.

Otro centro escolar que espera por su reparación, es el Emilio Prud’Homme, ubicado en la calle 16 de agosto en el sector Los Pepines en el edificio que alojó el gobierno restaurador.

La promesa de reparar el techo, cada vez se extiende más en el tiempo y los maestros sienten que tendrán que iniciar el próximo año escolar en la escuela Onésimo Jiménez, donde fueron llevados, bajo la promesa las autoridades educativas de buscar una solución definitiva.

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