Siglo XX de la prosperidad en la RD

«La República Dominicana: modernización y cambios» es el título de la conferencia inaugural que expuso el historiador Frank Moya Pons en la Feria del Libro de Madrid 2019, donde expresó que la República Dominicana ha experimentado profundos cambios y que se han producido grandes logros en las últimas décadas.

Explicó que esas transformaciones son indetenibles y que pueden ser mejorables. Indicó que esa «revolución capitalista» que se ha producido «ha contribuido a la formación de una pujante clase media y a la disminución de la pobreza».

Dijo también que «regular el cambio o reencausarlo», para que aproveche a todos, es uno de los grandes retos que debe enfrentar la generación dominicana actual (Ref./Diario Libre, 1/6/2019).   

Al decir Frank Moya Pons que la «revolución capitalista que se ha producido ha contribuido a la formación de una pujante clase media y a la disminución de la pobreza» lo acerca a los linderos de la Teoría de la Desigualdad cuyo punto de partida es el «PIB 2.0 Pacto por la Productividad» que propone la reducción o eliminación de la desigualdad (desempleo y pobreza, según mi criterio) en función del aumento del empleo consecuencia de la generación de riqueza público privada.

Sin embargo Frank Moya Pons no explica la fórmula o el camino que regule o reencause los profundos cambios y logros  que se han producido en las últimas décadas para provecho de todos, como uno de los grandes retos que debe enfrentar la generación dominicana actual, como bien dice.

Eso está implícito en el PIB 2.0 – Pacto por Productividad y/o Teoría de la Desigualdad (Ref./Google con los mismos títulos)

Para certificar el siglo XX y/o «Siglo de la prosperidad» en la República Dominicana basta utilizar el Pragmatismo como categoría de investigación para la revelación de acontecimientos históricos que pudieran revelar contradicciones al igual que el Común Denominador como herramienta de investigación para la interpretación sectorial de la historia, en caso de que se quiera comparar el siglo XX con lo que va del siglo XXI en materia de prosperidad, de manera que no quede ningún cabo suelto entre ambos siglos.

Para afianzar el siglo XX como «Siglo de la prosperidad» en la República Dominicana» resumiremos el aporte al país del Gobierno de Ocupación Norteamericana (1916-1914) como bien lo explica José del Castillo en Diario Libre de fecha 25/5/19. Veamos.

«El gobierno de Ocupación instauró un sistema de mensura y registro de la propiedad inmobiliaria (sistema Torrens) y un Tribunal Superior de Tierras, mediante la Ley de Registro de Tierras de 1920.

Este sistema -originado en Australia a mitad del s. XIX e irradiado en Canadá y varios estados de la Unión Americana- se había implantado por el Bureau of Insular Affairs del Departamento de Guerra en Filipinas y Puerto Rico.

Aplicado durante la depresión que afectó a la industria azucarera al iniciar la década del 20, facilitó la concentración de la propiedad en el Este, por parte de las corporaciones azucareras, cuyos mayores activos pertenecían a capitales norteamericanos».-

«En el plano educativo, los oficiales norteamericanos impulsaron un vasto plan de instrucción pública en las áreas rurales, donde residía el 85% de la población, mejorando los salarios de los profesionales, al tiempo que construían sólidos locales escolares en los principales centros urbanos, siguiendo los patrones de diseño del Sur de EEUU, como la escuela Brasil que todavía opera en San Carlos.»

«En cuando a la salud pública y las condiciones sanitarias, se estructuraría un ambicioso plan, cuyas metas y regulaciones se integraron en el Código Sanitario de 1920. Se crearía la Secretaria de Sanidad y Beneficencia, el Laboratorio Nacional, las escuelas de enfermeras de Santo Domingo y La Vega, se construirían dos nuevos hospitales y un leprocomio, al tiempo que se renovaba la planta física de los 5 hospitales existentes y se les dotaba de equipamiento, aumentándose las camas disponibles de 100 a 450.

La nueva legislación regulaba la práctica de la medicina, la farmacia,  y actividades afines, establecía medidas de control de enfermedades contagiosas y campañas de vacunación e imponían normas sanitarias en áreas tales como la recogida de basura y la disposición de excretas.»

«Uno de los mayores logros de la administración americana fue en las obras públicas y las comunicaciones. Al abandonar el territorio, las tropas de infantería naval dejaron tras de sí una red de carreteras modernas que facilitaban las comunicaciones internas entre las diferentes regiones, enlazadas hasta entonces  por el tráfico de cabotaje y por las líneas ferroviarias que operaban en algunas  comunidades del Cibao.

Junto a las carreteras, se incorporaron dos componentes que se quedarían para siempre. Uno tecnológico -el automóvil- y otro humano -el trabajador haitiano, impulsado masivamente por el Departamento de Obras Públicas y por las empresas azucareras para abaratar sus costos de mano de obra. Puentes, depósitos aduanales, planteles escolares y otras edificaciones y otras edificaciones públicas completarían este aporte.»

«Otros puntos a resaltar serían la reforma arancelaria, -con efectos corrosivos en algunas manufacturas locales al liberalizarse las tarifas de importación-, nuevos sistemas impositivos y una mejorada organización burocrática, cuyo interés se extendería bajo el sexenio de Horacio Vásquez mediante misiones de asesoría como la encabezada por Charles Dawes en 1029. Ver informe publicado por la Academia de Historia.»

Finalmente, dice José del Castillo, que la literatura sobre la Ocupación no ha sido tan abundante como lo ha debido ser, si nos atenemos a sus  significativas consecuencias, algunas de las cuales hemos reseñado. Tanto norteamericanos como dominicanos se han ocupado del tema, desde diferentes perspectivas.»

Luego del Gobierno de Ocupación Norteamericana entra en escena el gobierno de Horacio Vásquez (1924 1930) donde se destacan los siguientes logros: 1 – Respeto de las libertades públicas, 2 – Fomento de la educación, 3 – Vasto programa de infraestructuras en todo el territorio nacional, principalmente carreteras, canales de riego, puentes, edificios públicos, caminos vecinales y acueductos, entre otros.

Esta política incentivó que numerosos ayuntamientos en toda la geografía nacional también emprendieran numerosas obras de desarrollo urbano. 4 – Durante ese sexenio surgieron gran cantidad de revistas y periódicos provinciales así como institutos comerciales, clubes, cines, hoteles y centros de recreo.-     Le sigue al gobierno de Horacio Vásquez el Estado de la Era de Trujillo (1930-1961).

Para estar al tanto de todo lo acontecido en materia de inversión pública y creación de empresas de bienes y servicios en la Era de Trujillo sugiero al lector el libro de Ramón Emilio Savillón «Memorias de la Era de Trujillo – 1916-1061».

En el artículo «Libertad y libertinaje en los siglos XVII y XX» hago una introducción del siglo XX como «Siglo de la prosperidad» en la República Dominicana.

Sin embargo hay que decir que el siglo XX se fortaleció como «Siglo de la prosperidad» gracias a las grandes obras de infraestructura y el Patrimonio Empresarial del Estado de la Era de Trujillo del cual dependió la República Dominicana durante muchos años. 

A todo lo anterior hay que sumar la nueva riqueza material (empresas de bienes y servicios) creada por el sector privado en el interregno 1961-1999, sin dejar de lado todas las obras de infraestructura construidas por los distintos gobiernos desde 1961 hasta las postrimerías del siglo XX.

Esto explica los niveles de crecimiento económico de la República Dominicana en todo el siglo XX como ventana de progreso en el siglo XXI.- Como se sabe el siglo XVII es conocido como el «Siglo de la miseria» en todo el territorio nacional.

Solo espero que los historiadores sensatos reconozcan el siglo XX como el «Siglo de la prosperidad» en la isla Hispaniola para lo cual solo hay que dejar fuera un Común Denominador llamado «Quehacer político» que obnubila las mentes de intelectuales e historiadores contrarios a la realidad histórica de nuestro país.

Luis Eduardo Díaz Franjul

eduardofranjul@yahoo.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *