Comienza la campaña

Editorial

La campaña partidista hace tiempo que se abrió y la Junta Central   Electoral únicamente oficializó lo que la práctica estaba convirtiendo en un vendaval sin ley ni orden.

Una campaña electoral que de hecho será en parte una gran falsa. Los partidos se reservaron el derecho de señalar con el dedo a los candidatos de su preferencia, sin que éstos vayan a unas primarias, ni mucho menos al consenso de popularidad.

Es una violación de las normas institucionales que se seleccione en forma medalaganaria a la mayoría de los candidatos. Esas fueron prácticas impuestas por los grandes caudillos del siglo veinte, y se esperaba que ya en el 21 por lo menos estuviéramos sentando la línea del avance.

Con estas fragilidades se va caminando a un proceso electoral, donde solo tienen posibilidades de hacer un buen papel dos partidos políticos. Recuerdo que hace muchos años cuando se hablaba del bipartidismo, la gente lo tomaba a broma.

Hoy es una realidad, solo hay dos partidos políticos, con serios problemas internos, obligados a buscar aliados en los grupos emergentes, pero sin fuerza ni mediación para tratar de curar sus heridas internas.

De aquí a enero hay un panorama político hasta cierto punto en total nebulosa, donde no se sabe hacia dónde se va.

La apertura de la campaña electoral, en su fase inicial de las primarias, no pasa de ser un comunicado en los medios de comunicación. Ese proselitismo arrancó hace mucho tiempo y la Junta lo sabe, se hizo de todo en los partidos sin que nadie lo pudiera parar.

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