La Iglesia Católica preocupada por ola de feminicidios

Por Roberto Pérez

SANTIAGO. El semanario católico Camino mostró  su preocupación por las frecuentes muertes de mujeres, como consecuencia de la violencia intrafamiliar en el país.

En su editorial de la edición del próximo domingo, titulado “Detengamos el funeral”, destaca que ahora la nueva modalidad es matar también a los hijos y parientes más cercanos de las víctimas, que concluye en muchos casos con el suicidio del agresor.

Al tiempo de calificar esos eventos como un panorama horrible, el vocero escrito del Arzobispado de esta ciudad dice que muchos han olvidado para siempre el mandato de No matarás.

“Frente a este fenómeno social tan cruel, hay que trabajar sin descanso para arrancar de raíz las causas que lo están generando”, agrega Camino.

A su entender, el hogar debe ser el primer espacio para comenzar la siembra de valores “que den sentido a nuestra existencia, a la vez que nos indiquen la senda a seguir para construir una sociedad en donde se respete la vida”.

Pide a todos los sectores nacionales que se involucren en una jornada permanente de fomentar una cultura de paz “por así no podemos continuar”, ya que la vida es sagrada “y aquellos que atenten contra ella deben recibir las sanciones correspondientes”.

“No podemos seguir sembrando tantos vientos de violencia, porque ya la tempestad es infernal”, resalta Camino, y agrega que “es hora de que cada dominicano sea instrumento de paz y concordia”.

“Por ejemplo, los artistas llamados urbanos, deben adecentar el contenido de tantos temas llamados musicales, que lo que hacen es fomentar el irrespeto a la mujer y presentarla como un objeto que no merece respeto”, recomienda el periódico religioso.

Dice que eso es violencia y se convierte en el primer paso para llegar al maltrato físico que termina en tragedia, al tiempo de reclamar que ninguna otra mujer sea víctima de esta barbarie.

“No más funerales a causa del machismo. Sentemos las bases de un nuevo orden social en donde el crimen no tenga la última palabra”, concluye diciendo el editorial.

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