La Teoría de la Desigualdad en cifras

Según el ministro Administrativo de la Presidencia de la República Dominicana, José Ramón Peralta, la participación del sector privado en la economía dominicana es la siguiente: 1) Creador del 86% de los empleos del país generados por las Mipymes (micro, pequeñas y medianas empresas) y las grandes empresas que conforman el sector privado. 2) Responsable del 92% de la riqueza acumulada en los últimos seis años de gobierno.

Y 3) Participación de un 87% dentro del producto interno bruto (PIB). Partiendo de estos datos la diferencia y/o remanente debiera completarlo el sector público de la siguiente manera: 1) Creador del 14% de los empleos del país. 2) Responsable del 8% de la riqueza acumulada en los últimos seis años, y 3) Participación de un 13% dentro del PIB.

En línea con todo esto recomendamos al lector los siguientes reportajes: 1) «Peralta reconoce los aportes hechos por los empresarios». Diario Libre, 14/3/2019.- 2) «Sector privado aportó el 83% del PIB en 2017». El Día, 5/6/19.- 3) «Sector Mipymes ha generado más de 2.7 millones de empleos». Listín Diario, 28/6/19.-

Este último reportaje señala que el aporte de las Mipymes al PIB anda por el 40%, según el viceministro de Fomento a las Mipymes del Ministerio de Industria y Comercio, licenciado Ignacio Méndez.

Hacemos un paréntesis para recordar al lector que en el año 2014 publicamos en varios medios digitales de la República Dominicana el artículo «Teoría de la Desigualdad» que tiene como base un artículo previo titulado «PIB 2.0 – Pacto por la Productividad». 

Si alguien cree que la Teoría de la Desigualdad es una ilusión o simplemente la ignora sin determinar su alcance, le sugerimos leer el reportaje «La culpa de este caos es de los economistas» («New York Times International Weekly».

Listín Diario, 31/8/19). Cito el último párrafo del New York Times: «Es tiempo de descartar el juicio de los economistas de que la sociedad debería hacerse de la vista gorda ante la desigualdad. Reducirla debería ser un objetivo principal de la política pública.

La medida de una sociedad es la calidad de vida en toda la pirámide, no solo en la parte superior. Más estudios demuestran que los que nacen en el fondo hoy tienen menos oportunidad, que las generaciones anteriores, de lograr la prosperidad o contribuir al bienestar general de la sociedad. Cuando la riqueza está concentrada en manos de pocos, según los estudios, el consumo total disminuye y la inversión se rezaga».

Continuando con el sector privado, el Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) junto con la firma Analytica produjeron el estudio «Sector privado como motor de crecimiento en la República Dominicana» que resume el impacto que ha tenido la participación del sector privado en el crecimiento económico a través de sus aportes al PIB, donde solo en 2017 aportó el 80% del PIB, mientras que el 99.9% de las unidades productivas del país empleó el 86% de la fuerza laboral dominicana.

Según el estudio tanto las Mipymes como las grandes empresas tienen roles distintos y aportes de diferentes vertientes al crecimiento de la economía según su actividad productiva; y que el impacto del sector privado no solamente se refleja en el crecimiento económico a través de sus aportes en el PIB sino que como consecuencia de eso es responsable de la generación de empleos, seguridad social, atracción de inversiones, impuestos y exportaciones. (Ref./»Rol de las empresas por tamaño del sector privado». El Dinero, 23/8/19).

Este reportaje del periódico El Dinero explica con lujo de detalles el rol de las micro, pequeñas, medianas y grandes empresas, que por cuestiones de espacio no trataremos en esta ocasión. Solo tomaremos en consideración el aspecto laboral que se desprende de la riqueza que genera cada una de esas empresas, donde solo del micro empresas aportan el 56% de los puestos laborales nacionales.

Las pequeñas y medianas empresas generan empleos e impuestos que se traducen en aportes a la seguridad social y al PIB del país. Según el reportaje las medianas y grandes empresas son grandes generadoras de empleos formales (proporcionaron el 56% de empleos formales en 2017) que las convierten en grandes contribuyentes de impuestos y explican casi el 80% del PIB de la economía.

También destaca que las Mipymes (794.236 instituciones) alcanzaron una participación 38.6% del PIB y generaron 2,166,461 plazas de empleo equivalente al 46.2% de la población económicamente activa.

Como podemos apreciar el 80% del PIB es consecuencia de la riqueza que genera el sector privado, también responsable del del 86% de la fuerza laboral dominicana, y por ende del crecimiento económico.

En otras palabras el crecimiento económico de la República Dominicana tiene su explicación en el aporte del sector privado al PIB (80%) responsable de un 86% de la fuerza laboral dominicana. Sin embargo al estudio Conep/Analytica le faltó alcance. Sin temor a equivocarnos este alcance se puede vislumbrar en la «Teoría de la Desigualdad» y/o «PIB 2.0 – Pacto por la Productividad».

La teoría contempla el aumento del empleo consecuencia de la generación de riqueza público privada para reducir la pobreza en términos absolutos en el tránsito del subdesarrollo hacia el desarrollo.

Estamos hablando de la riqueza que generan las «Empresas Públicas y Privadas de Bienes y Servicios – Financieras y No Financieras». A estas alturas solo hace falta definir el rol y número de «Empresas Públicas de Bienes y Servicios – Financieras y No Financieras».

Una vez hecho esto se procede con la firma del «Pacto por la Productividad» entre el sector público y el sector privado para poner en práctica la Teoría de la Desigualdad.

En este meridiano es imperativo que el sector público defina su aporte anual al PIB como requisito indispensable de un «Estado Productivo» basado en el costo-beneficio de las «Empresas Públicas de Bienes y Servicios – Financieras y No Financieras al igual que la inversión pública.

Vemos pues que la Teoría de la Desigualdad se convierte en la vía ideal para reducir la pobreza en términos absolutos para que el desarrollo tenga sentido. Solo se necesita la voluntad de las partes para la firma del Pacto por la Productividad.

Luis Eduardo Díaz Franjul

eduardofranjul@yahoo.com

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