Las primarias

EDITORIAL

Hay que bajar y congelar las tensiones relacionadas con las primarias. La sangre no debe llegar al rio. Todo debe quedar en un torneo cívico donde gane el que tenga mayoría.

No se deben dar maniobras fraudulentas, ni obstaculizar el derecho al voto de los que deseen participar.

Con la modalidad de primarias abiertas, el pueblo debe saber que es una lucha entre militantes y simpatizantes del Partido de la Liberación Dominicana. Allí puede votar el que desee, nadie está obligado a hacerlo.

En el caso del Partido Revolucionario Moderno las primarias son internas y únicamente tendrán participación los que figuren en el padrón de ese sector político.

Los ganadores serán los candidatos de estas formaciones con miras a las elecciones presidenciales del año venidero.

Es una constante en la vida política nacional, la división y el fraccionamiento, cuando se trata de conseguir posiciones de mando, sobre todo la presidencia de la república. No hay uno solo de los grandes partidos que ha tenido el país que se haya salvado de la división.

Ahora ronda el fantasma del fraccionamiento en el PLD, mientras que en el PRM hay una cortesía por lo menos de foto, aunque también hay una pugna abierta.

Toca al electorado tomar las decisiones con su voto, que debe ser libre y sin presiones.

A pesar de los fraccionamientos, el liderazgo político de esos partidos que van a las primarias, debe levantar un mensaje de moderación, de paz, de que no se insufle la violencia que pueda generar hechos dolorosos para toda la comunidad.

Solo el tiempo dirá, en la etapa final de las primarias, si se impondrá la sensatez, y la violencia se dejará a un lado. No se olvide que también hay mucha pasión en la etapa de escoger a los senadores, diputados, alcaldes y regidores.

La Junta Central Electoral ha echado sobre sus hombros lo relativo a la organización y credibilidad de este evento. Nunca no gustó que la JCE se involucrara en esta primaria, por entender que este es un evento lleno de pasiones, donde ronda la descalificación y el descredito.

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