“Tengo diploma guardado esperando mi turno en GL”

SANTO DOMINGO.-Andy de Jesús tiene la paciencia de un pescador y la fe de Job en sus sueños beisbolero. Y la forma en cómo su amigo Ramón Laureano y Robel García terminaron en el Big Show dispara su optimismo, como al jugador de lotería hace cuando alguien logra el premio mayor.

Por 24 horas, De Jesús alcanzó uno de los escalones cuando entró a correr como emergente el segundo juego de la temporada del Licey, en la novena entrada contra los Toros en La Romana, y anotó la cuarta carrera en el triunfo 4-1. No volvió a aparecer en el roster felino y fue enviado a la liga paralela.

De Jesús es un infielder de 25 años que jugó en 2019 su cuarta temporada en la American Association, una Liga Independiente que se disputa en el centro de los Estados Unidos y sur de Canadá. Llegó a la reserva de los Tigres al ser tomado último entre 13 jugadores en el sorteo suplementario de 2017, exclusivo para jugadores fuera de las ligas menores.

Compañero de Nomar Mazara y Ronald Guzmán en el equipo dominicano que en 2010 ganó el Mundial Juvenil RBI en Júpiter, Florida, sin embargo, pasaron los periodos de firmas firma 2011 y 2012 sin que equipo alguno lo firmara, si bien pasó por las manos del reputado entrenador Cristian “Niche” Batista tras jugar en la Liga Pimentel con Domingo Leyba.

Una vez reducidas las opciones para ser reclutado participó en una prueba de talentos para optar por becas universitarias, apelando a la educación que adquirió en el colegio De La Salle.

En 2013, la empresa Dream Big de Johan Ramírez, realizó una prueba de talentos donde él impresionó al cuerpo técnico del Iowa Central Community College, que lo fichó por dos años (2013-2015).

Una vez finalizada su experiencia allí obtuvo otra beca para jugar división uno de la NCAA en Indiana State University, donde completó dos años y obtuvo el bachillerato en ciencia del ejercicio y kinesiología.

“Ese diploma está guardado en mi casa, en una caja fuerte, ahora persigo mi sueño”, dice De Jesús a DL. Ningún equipo de la MLB lo tomó en el sorteo de 2016 y arrancó su andar por los Gary South Shore RailCats, un equipo con sede en Indiana.

Su línea ofensiva es de .260/.292/.337, con nueve jonrones, 96 carreras impulsadas y 33 robos en 909 turnos. Es una liga donde el salario mínimo llega a los US$900 y los más altos con dificultad alcanzan los US$3,000 al mes, en temporadas de cinco meses.

Allí se ha adaptado a la precariedad de un béisbol en ciudades pequeñas, a hospedarse en casas familiares que le asigna el club, con la compensación de no pagar servicios como energía, agua o Internet. Subraya el transporte como lo más incómodo con viajes de hasta 18 horas en autobús cuando tiene que ir a Texas o 14 cuando toca en Goldeyes, en Canadá.

“Cuando vi que Robel García debutó (con los Cachorros), a cualquiera se le riza la piel, él consiguió su chance en Italia y mira dónde llegó. Son como quien dice, recordatorio de que si se quiere se puede, no voy a bajar la marcha hasta que logre mi objetivo”, dice de Jesús, quien todavía vive con sus padres, ingeniero civil y amada de casa.

De momento, trabaja seis días a la semana su físico para mantenerlo en forma y evitar lesiones, pensando en esa llamada que puede recibir del Licey, como en otra de un equipo de la MLB.

“Yo no renuncio a mi sueño. Dios delante vamos a abrir esa puerta. Una vez hubo un chance para ir a Colombia, pero no se pudo, igual que los Orioles”.

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