Que Dios nos proteja

EDITORIAL

El presidente de la República Danilo Medina, a propósito del coronavirus que padece el mundo, pronunció un discurso esperanzador la noche del domingo donde anunció la reapertura gradual de la economía, extiende por un mes el programa FASE y anunció la integración de más trabajadores a los programas de ayudas.

También el mandatario anunció el programa PA TI, el cual consiste en otorgarles 5 mil pesos a personas de la economía informal, que no han podido  realizar sus actividades por la presencia del COVID 19, con el cual tendremos que convivir mientras se fabrique una vacuna.

Desde hace unos días el presidente Medina, se ha estado reuniendo con sectores empresariales y sindicales coordinando la reapertura de las actividades comerciales e industriales, siempre con el debido protocolo.

La iniciativa tiene buenas intenciones, pero conociendo la idiosincrasia y el comportamiento de muchos dominicanos, hay que pedir a Dios que nos proteja. Se hace difícil obligarlos a cumplir ese protocolo.

La salud de los dominicanos es lo que está en juego, pero solo los sensatos están conscientes de ello.

Si con las restricciones que existen hasta hoy la gente se la pasaba coqueteando con el  COVID 19, creemos que las medidas anunciadas por el presidente Medina, deben venir acompañadas de acciones contundentes para aquellos que se niegan a someterse al orden.

La indisciplina arropa a la mayoría de los dominicanos y por ello se ve a diario personas jugando dominó, gallos, pelota y ni hablar de los que salen a las calles sin mascarillas hacer filas para comprar.

Creemos que nunca se debió sacar de circulación el metro ni las unidades de la OMSA, pues es más fácil hacer cumplir el distanciamiento en ese sistema de transporte que en un carrito de concho, donde la gente va uno encima del otro.

Ojalá y se imponga la mano dura de las autoridades contra esta gente que no creen en el coronavirus hasta que no le llega un caso o se contagian por no lavarse las manos o usar protección, poniendo en peligro no solo su salud, sino que también las de sus compañeros de trabajo, su esposa y sus hijos.

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