El suicido de la clase

Por Wilson Pérez

Recientemente vi como las redes sociales erupcionaban con opiniones, algunas quizás cargadas de buena intención, otras solo promovidas por fanáticos del like, en la que se incluye personalidades de las denominadas “comunicadores de renombre”, distinción que algunos ostentan en buena causa, otros más bien pueden logra tener adeptos y seguidores en una sociedad donde aquéllos a lo que refería Facundo Cabral ya son mayoría. Igual en este grupo, se encontraban medios de todas formas de comunicación: escritos, raciales, digitales, en fin.

El caso al que he querido referirme al del video donde aparece el General Frías Rodríguez, ERD, exigiéndoles a agentes del tránsito, no una justificación de su falta por haberse estacionado en un lugar prohibido, si no otra cosa que muchos no entienden y por ello me he animado a intentar explicar para aquellos prejuiciados que como todo irracional afilan “cuchillo para su propia garganta”.

Igualmente me refiero al tema, no porque el oficial general involucrado no pueda hacerlo por sí mismo por varias razones, pero sé, aunque de manera inconsulta, que como hombre inteligente que es, sabe que este no es su momento, ni tampoco porque haya que defender nada, no ha hecho nada malo, sino más bien, porque como razonó el gran Napoleón Bonaparte, después de perder la batalla de Waterloo, “saber cuándo detenerse es tan importante, como saber cuándo empezar”, el General Frías sabe que no es su momento.

Todo el que tiene aunque sea capacidades mínima para ver cosas más allá de lo simple, sabe que el tema de los agentes de DIGESETT, no solo con algunos militares, también con ciudadanos comunes, no agrupados en ningún gremio, es que desde hace mucho, su función no es la de regularizar ni viabilizar tránsito, sino la de imponer multas, por eso el repudio de la población y por eso su predisposición con militares y otros policías, porque desde que se acercan y verifican que se trata de uno de estos, la multa, aunque proceda, al menos se dificulta.

Hace mucho he recomendado que esta institución debiera ser una dependencia de la Dirección General de Impuestos Internos.

Concluidos los preámbulos, paso a explicar para los que les interese entender, lo que exigía el general involucrado, lejos de querer justificar su falta.

Quienes se encargaron de ponerlo como el hombre que valiéndose de su condición, quería justificar su violación a la ley y que encima de eso, denigraba la condición humana de sus subalternos al exigirle respeto, a muchos de ellos les encanta hacer uso de ello, pues estos hacedores de opinión y periodistas, prevaleciendo de sus condición y del chantaje, les gusta que cuando se identifican como tales, gozar de inmunidad para todo.

Igualmente entre ellos, promueven y son solidarios con los de su clase, cosa que no crítico, pues se debe a una condición natural humana que genera sentimientos de afectos, solidaridad y consideración a los de su propio grupo.

Mientras para los que despotricaban al general, por el pecado capital de parquearse en un lugar prohibido, la solidaridad es un código no escrito, para los militares es obligatorio como lo es igualmente la disciplina.

La disciplina como elemento nodal que ha permitido que los ejércitos y la iglesia católica sean los únicos cuerpos que han podido prevalecer a través de los tiempos, es también lo que hace que un oficial de una jerarquía mayor, pueda ordenar a un soldado más fuerte físicamente y quizás, portando un arma más poderosa, acatar órdenes aun en una situación perniciosa  en la que pueda estar en riego su vida, acompañada con esta, está la solidaridad que obliga a los soldados, sin importar jerarquía, a volver por el soldado caído aunque esto le exponga su vida.

El General Frías Rodríguez, exigía eso que muchos no entendieron ni entenderán, porque nunca la han conocido y es la razón por la que como sociedad vamos al derrumbe, porque queremos prescindir de algo tan fundamental en el desarrollo de los pueblos tal como lo definió Einstein, “en un pueblo con disciplina jamás faltará la fortuna”, el hombre ha aprendido todo de la naturaleza, excepto la disciplina, ninguna sociedad o grupo, incluyendo las salvajes, sobreviven sin disciplina.

A esos, en lo que incluyo algunos jerarcas, que por montarse y hacer causa común con medios de opinión, por sonar y ser graciosos son capaces de vender su alma al diablo, sacrificando su propia clase, promueven equivocadas políticas populista de que la ley está por encima de todo, pues no me parece que un simple hecho como este tenga en los medios una importancia como la dada, les digo.

Sigan ahí, promoviendo el desquite y estado de animadversión entres policías y miembros de las fuerzas armadas.

Finalmente, para quienes quieran usar el argumento de que la ley es obligatorio cumplimiento sin excepción, a lo que me adhiero sin reservas, lo que me motiva a seguir cuestionando las actuaciones de estos agentes y de la institución a la que pertenecen es justamente esa, pues en el mismo hecho de ven vehículos parqueados en el mismo lugar y esto es lo provoca que tenga que preguntarte, porque yo? Ves por igual como taxistas, guagüeros, chóferes de transporte público a los ojos de los agentes violan las leyes, pero no hay actuación contra ellos, porque? Será porque barraco no se rasca en jabilla, o porque la multa es impagable.

Quien escribe es Abogado y comunicador, con maestría en Derecho Relaciones Internacionales y Posgrado en Derecho Penal

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