Jhonny Ventura cuenta la historia de “El Tabaco”

Entre los años de 1970 al 75, el país padecía grandes convulsiones políticas, el gobierno de Joaquín Balaguer desataba una gran represión que obliga a la oposición a retirarse de dos procesos electorales, y por tanto, conllevaron a la continuidad del otrora colaborador del tirano Trujillo.

Johnny Ventura y Mundito Espinal, figuras del arte y la comunicación que gravitaban con fuerza en la escena dominicana, pero ambos vinculados con arraigo al activismo político, y con trayectorias de lucha y resistencia.

En 1973, tanto el cantante como el compositor escucharon las dos intervenciones en días consecutivos del entonces “joven y fogoso” secretario general del Partido Revolucionario Dominicano, José Francisco Peña Gómez.

Mediante esas alocuciones, Peña Gómez advertía a Balaguer de las diez razones por separado que le impedirían deportar al mismo y al líder del PRD, Juan Bosch.

Al concluir esos discursos, Peña Gómez sentenciaba: “De modo, doctor Balaguer, el tabaco es fuerte, pero tendrá que fumárselo”, y la chispa se encendía en la cabeza de Ventura.

Llamo a Mundito, y al preguntarle si escuchó Tribuna Democrática, programa del PRD, se enteraba que el autor tuvo la misma idea, acordaron que la elaboración de un merengue que utilizara el pie forzado de “El tabaco es fuerte, pero hay que fumarlo”.

El problema vino cuando Johnny pasó a recoger las letras por casa de Mundito en la calle 19 de Marzo, el contenido era tan fuerte que si se grababa sin variación de seguro que ambos serían víctimas de la represión Balaguerísta.

Mundito Espinal no pudo pasar por el estudio donde Johnny se aprestaba a grabar la pieza y elaboraba la orquestación para corregirla o rehacerla, por lo que el letrista William Liriano tuvo que suavizar el contenido junto al intérprete y arreglista.

Con todo y eso, las fuerzas represivas del gobierno no se tragaron el cuento de la inocuidad de la expresión “El Tabaco es fuerte pero hay que fumarlo”, lo que puso a Ventura en el ojo de sus persecuciones.

Con relación a Mundito Espinal, no hacía falta que le ubicaran como objetivo de vigilancia, era un opositor abierto al régimen Balaguer.

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