Alajaza; y la terrible enfermedad del SMC (Sonido Mediático Compulsivo)

Por Jhanel Ferreras
Mercadologo, Comunicador, Catedrático, Diplomático y Político.

El arte latinoamericano está de luto, murió el símbolo popular más grande del merengue, Don Jhonny Ventura, el hombre que revolucionó el prototipo musical del show.

Alajaza, como miles de paisanos sintieron gran dolor por su muerte repentina, con un agravante silente del joven merenguero vegano, por su condición de la enfermedad del «sonido mediático compulsivo.»

Las declaraciones de Alajaza fueron fríamente planificadas, buscaba ser parte del boom de las redes, y lo logró, incluso el video de disculpas también estaba fríamente contemplado.

Como podría dejar pasar tal oportunidad el enfermo mediático, si con una sola opinión su nombre sería objetivo de dominio nacional? Los enfermos del trastorno compulsivo mediático actúan de forma natural, incluso buscan conflictos personales, rivalidades, ofensas, ó cualquier cosa que genere morbosidad.

Hay una nueva escuela en la comunicación social digital, una camada de nuevos comunicadores que viven del sonido, que no respetan símbolos patrios, ni momentos de dolores colectivos como el caso en cuestión.

Muchos episodios del pasado han ocurrido sin que psicólogos, psiquiatras ó expertos en comunicación 2.0 hayamos señalados como alarmas sociales de tal enfermedad.

Entre esos casos debemos recordar aquella ofensa del urbano el Alfa al Padre de la Patria Juan Pablo Duarte, el llamado Cherry que terminó lavando sus nargas en la fuente pública de la Vega.

Ahora en los programas alternativos invitados y anfitriones terminan casi a puñetazos. (otro guión).

Los enfermos del #toc SMC (sonido mediático compulsivo) saben que los usuarios del morbo son incapaces de distinguir entre lo bueno y lo tóxico, que lo único importante es sonar, aún sea con la muerte de un símbolo como Jhonny Ventura.

El gran peligro de todo esto, es que dichos enfermos podrían toparse en las calles con otros enfermos que son los FFM (fanáticos fieles a muerte) y que su vida podría correr peligro por las ofensas vertidas en sus absurdas maneras de hablar.

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