Tres casos, un objetivo: el derecho de las mujeres en América Latina

Por Cándido Familia Rodríguez

A propósito del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, este 25 de noviembre recordamos tres acontecimientos que marcan la historia de lucha por los derechos de las mujeres en América Latina.

El reconocimiento de la igualdad de la mujer en el mundo no es limitativo a uno o varios derechos, no es excluyente ni debe poner en entredicho la libertad igualitaria entre hombres y mujeres.

El primer acontecimiento que referiremos ocurrió en República Dominicana en la década de los cincuenta e inicio de los sesenta, en la postrimería de la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo Molina, la más férrea, sanguinaria y de mayor duración que ha conocido Latinoamérica.

Las hermanas Patria, Minerva y María Teresa, de apellido Mirabal, tuvieron la valentía de enfrentar el implacable régimen en busca de que se respetaran las libertades y derechos fundamentales de las personas.

El costo de su batalla fue su propia vida, ya que fueron vilmente torturadas y asesinadas por los esbirros de la dictadura el 25 de noviembre de 1960.

El esfuerzo de estas tres grandes mujeres no quedó en el vacío, puesto que grandes avances se han logrado en materia de igualdad política en la región y en 1999, en su honor, se instituyó el 25 de noviembre como Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

El segundo acontecimiento transcurre en Cuba, un país gobernado por el régimen de los Castro desde el triunfo de la revolución en 1959. Las Damas de Blanco son un grupo de mujeres, generalmente esposas de presos políticos en la isla.

Las damas desafían en las calles los embates de un gobierno que no reconoce la oposición política ni la libre expresión de las ideas. Estas mujeres han sido constantemente maltratadas y encarceladas, pero se han mantenido en pie de lucha, siendo ejemplo para otros movimientos en la región.

El tercer caso es el de Argentina, país que sufrió la consumación de la dictadura de Rafael Videla de 1976 a 1981. Durante su atroz mandato se creó la asociación Madres de Plaza de Mayo, conformada por un grupo de mujeres que buscaban rescatar con vida a los desaparecidos del régimen militar y lograr llevar a juicio a los responsables.

Esta actitud de lucha siguió y han logrado encontrar a hijos y nietos dados en adopción a otras familias. Las Madres de Plaza de Mayo son un claro ejemplo de resistencia y demanda de justicia.

Los tres acontecimientos son diferentes, pero su punto en común es el reflejo de que sí se puede. El legado de estas heroínas lo recordaremos siempre y es motivo para poner en alto el orgullo latinoamericano.

Aún falta mucho, porque en materia de derechos e igualdad el camino es largo. Actualmente es escalofriante el número de feminicidios y de casos de violencia contra la mujer en nuestra región, por lo que es urgente que las voces de las mujeres hagan eco en toda la sociedad y de una vez por todas dejen de perder la vida por el solo hecho de haber nacido mujeres.

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