
El cantante, que se encuentra en pleno escándalo por las acusaciones de agresión sexual de dos extrabajadores, se sinceró hace cuatro décadas en una íntima entrevista con Rocío Jurado.
Noé Guzmán
“No hay peor cosa que una página no merecida. Y no hay mejor tributo que una página merecida”. Era la reflexión que hacía Julio Iglesias en la revista Lecturas hace justo 40 años. Él y Rocío Jurado compartían una íntima conversación en la que la de Chipiona logró sacar a relucir la faceta más vulnerable del artista, siempre reacio al foco mediático. Ni el intérprete de ‘Hey!’ ni nadie podía imaginar entonces la cantidad de páginas que acabaría protagonizando a sus 82 años por las acusaciones de agresión sexual de dos extrabajadoras de su casa.
En enero de 1986, el cantante acababa de regresar de Nueva York, donde actuó en Nochevieja, y estaba pasando unos días de descanso en Miami, mientras supervisaba la reforma de su mansión antes de regresar a su casa de Bahamas.
Fue en ese impasse donde encontró un hueco en su agenda para el encuentro con ‘La más grande’, una charla que pasó a la posteridad por los titulares que ambos dejaron.
“Soy una persona llena de complejos”
Siempre vanidoso y celoso de su imagen, la estrella española más internacional confesaba ante su amiga sus inseguridades más secretas.
“Soy una persona llena de complejos y susceptible a todo lo que pasa en mi vida”, expresaba en aquel número. Según contó, estaba aprendiendo a tener más sentido del humor y reírse de sí mismo: “Ahora me ha dado por reírme. Me miro al espejo y me digo: ‘Cómo es posible que este tío, con lo birria que es, tenga tanto éxito?’. Y me río”.

De esta manera, Iglesias aseguraba haber “eliminado el sentido del ridículo” que antes le invadía, lo cual le había ayudado a reírse más y llorar menos. “Era un llorón terrible”, agregaba.
Pero si hay algo que le genera temor a Julio Iglesias es la muerte. Ya entonces, cuando apenas rebasaba los 40 años, lo contaba así: “Tengo muchísimo miedo a la muerte. Pánico. No me quiero morir”.
Música, éxito y amor
Ser uno de los cantantes más exitosos del mundo es algo que no le llegó por vocación, tal y como él mismo reconoció. “Nunca me di cuenta de que quería cantar hasta que tuve 23 o 24 años”.
El motivo por el que descubrió su talento oculto fue el grave accidente de tráfico que truncó su carrera deportiva cuando estaba a punto de cumplir 20 años: “Me provocó una hemorragia interna, en la columna vertebral. Tuvieron que operarme y comencé una recuperación lentísima que duró dos años.
En ese período, en la cama, comencé a tocar la guitarra y a darme cuenta de que a lo mejor, algún día podría cantar”.

En aquella entrevista, Iglesias también habló de su matrimonio fallido con Isabel Preysler, a quien le reconocía el mérito de haberlo dado todo por su relación: “Mi mujer es muy ordenada, muy disciplinada y yo muy desordenado y muy indisciplinado. Ella trata con toda su alma de hacer un matrimonio sólido y yo, sin darme cuenta, trato de hacer una carrera sólida. Un matrimonio sólido es muy difícil, casi incompatible con una carrera sólida”, le reconocía a Rocío Jurado.
A pesar de haber pasado casi una década junto a Isabel Preysler, con la que tuvo tres hijos en común, Julio Iglesias aseveraba sin tapujos no saber si lo que hubo entre él y la socialité fue amor: “No sé si alguna vez he estado enamorado. Para saber si uno ha estado enamorado, tiene que volver a enamorarse. Y como eso no me ha sucedido, pues no lo sé”, expresó, para sorpresa de su interlocutora.
Sobre la posibilidad de volver a pasar por el altar en algún momento, el artista se mostraba tajante: “Me volveré a casar el día que me dé un ataque emocional. No un ataque al corazón, sino un ataque emocional. Y en estos momentos, nada de eso”. Y ese momento no llegaría hasta 24 años después, cuando contraería matrimonio con su actual esposa y mayor apoyo, Miranda Rijnsburger.
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