CARACAS (AP) — El secretario del Interior de Estados Unidos, Doug Burgum, se reunió el miércoles con la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, como parte de los planes del presidente Donald Trump de ejercer un control sobre los recursos energéticos y minerales del país sudamericano.

El también presidente del Consejo Nacional de Energía fue recibido por Rodríguez en el palacio presidencial de Miraflores, en Caracas, poco después de su arribo.

Al término de la reunión, Rodríguez manifestó que su gobierno está “a las puertas de la presentación” ante la Asamblea Nacional de una propuesta de ampliación de la actual Ley de Minas.

La mandataria pidió a los legisladores “actuar con celeridad” para “presentar al pueblo de Venezuela, a los sectores empresariales nacionales e internacionales, las oportunidades de inversión y desarrollo en el área de la minería”.

La fórmula es “ganar ganar”, donde cada parte que venga a “invertir, gane y que el pueblo de Venezuela gane para la felicidad social de nuestro pueblo. Para la atención y la protección social…y para invertir en infraestructura en el país”, aseveró la mandataria.

Durante la visita de dos días también será abordada “la agenda energética” en la que también “vamos a marchar muy bien”, añadió Rodríguez.

Burgum, en tanto, declaró que las oportunidades de inversión “en este momento son más grandes que nunca”.

“Las oportunidades han quedado sumamente claras el día de hoy, porque nos acompañan unas dos docenas de empresas estadounidenses, de las más grandes, de las más fuertes, de las mejores del mundo, en minerales y minería” y que representan “miles de millones de dólares en inversiones y miles de dólares en empleos muy bien remunerados”, indicó Burgum.

El funcionario estadounidense destacó que “Delcy, al igual que el presidente Trump, quiere eliminar los trámites burocráticos para que fluya esta inversión de capital”.

Se refuerza la cooperación bilateral

Trump dijo en redes sociales que Rodríguez “está haciendo un gran trabajo y colaborando muy bien con los representantes estadounidenses.

El petróleo está empezando a fluir, y es muy gratificante ver la profesionalidad y la dedicación entre ambos países”.

En respuesta, la presidenta venezolana agradeció “la amable disposición” de su par estadounidense para trabajar en una agenda “que fortalezca la cooperación binacional en beneficio de los pueblos de Estados Unidos y Venezuela”.

En febrero la administración estadounidense anunció su intención de crear un bloque comercial de minerales estratégicos con sus aliados y socios para defenderse del control de China en la cadena de suministro de estos minerales y tierras raras, esenciales en la fabricación de automóviles eléctricos, aviones militares, aparatos electrónicos y teléfonos móviles.

Además del petróleo, Venezuela es rica en oro, cobre, diamantes, coltán y otros metales preciosos, pero su explotación es insegura porque se trata de una industria poco regulada.

La Oficina Externa de Estados Unidos para Venezuela dio la bienvenida a Burgum y escribió en la red social X que además de reunirse con las autoridades venezolanas “establecerá contactos con empresas estadounidenses y venezolanas y trabajará por un sector minero legítimo y cadenas de suministro de minerales críticos seguras”.

Laura Dogu, la principal diplomática estadounidense en Venezuela, acompañó a Burgum en la reunión con Rodríguez.

Burgum es el más reciente alto funcionario estadounidense en viajar a Venezuela luego de la captura y traslado el 3 de enero del entonces presidente Nicolás Maduro y su esposa a Nueva York para enfrentar cargos federales de tráfico de drogas.

El encuentro se produjo 34 días después de que Rodríguez firmase la reforma parcial de la ley de hidrocarburos que suavizó el rígido control estatal sobre las operaciones petroleras vigente en las últimas dos décadas de gobiernos autoproclamados socialistas y que abrió ampliamente el sector a la inversión extranjera.

Ese día, el Departamento del Tesoro comenzó oficialmente a levantar las sanciones a los hidrocarburos venezolanos, que en su momento debilitaron la industria, y amplió la capacidad de las compañías energéticas estadounidenses para operar en Venezuela.

Rodríguez ha dicho que Venezuela está abriendo una nueva agenda de cooperación con los Estados Unidos, al tiempo que ha señalado que los recursos naturales seguirán siendo propiedad del Estado venezolano.

Trump, por su parte, se ha propuesto asumir el control de las exportaciones de productos petroleros venezolanos y mineros para asegurar, según dice, que beneficien al pueblo venezolano, así como vigorizar ambas industrias atrayendo inversión extranjera al país sudamericano.