Palabras de su hermano rescatan su legado, su humildad y su compromiso con la verdad.

Autora: Katherine Espino

“Las ideas no se matan”. Así lo escribió en una de sus últimas columnas una figura que con el tiempo se convirtió en símbolo de valentía y compromiso con la verdad: Orlando Martínez Howley.

Hoy, a 51 años de su trágica partida, su hermano, el ingeniero Sergio Martínez Howley, vuelve a recordarlo con cariño y admiración, destacando no solo al periodista que enfrentó al poder, sino al hombre íntegro, solidario y profundamente humano que fue.

Como describe Sergio, Orlando ejerció un periodismo firme y sin concesiones desde su columna “Microscopio”, del vespertino El Nacional, donde fijó posiciones claras, denunció injusticias y defendió con determinación el derecho del pueblo a pensar y expresarse libremente.

Y sí, las ideas no se matan. Eso es precisamente lo que ha ocurrido con Orlando: su visión de un país donde la libertad de expresión, la justicia y la dignidad no fueran reprimidas sigue vigente.

En su carta, Sergio recuerda, más allá de su vida pública, la dimensión humana de su hermano, llena de humildad y generosidad.

Relata cómo Orlando ayudaba discretamente a parroquias en sectores como Gualey y Guachupita, sostenía a las comunidades más necesitadas y regalaba medicinas a quienes carecían de recursos, siempre sin buscar reconocimiento.

Sergio Martínez Howley escribe regularmente a su hermano Orlando, y en esta ocasión le relató cómo, hoy, su nombre y legado son honrados en diferentes espacios del país.

“Caramba Orlando, qué humilde y discreto fuiste. Si no es porque a la semana de tu partida vinieron a nuestra casa dos sacerdotes de la parroquia de Gualey y Guachupita a solicitar permiso para dar una misa a tu memoria, no hubiera podido vencer la curiosidad de saber qué hacías con el dinero que ganabas”, escribe Sergio.

Orlando, símbolo de crítica al poder y defensor incansable de la verdad.

La respuesta que recibió lo marcó profundamente:

“Al preguntarle a los sacerdotes cuál era el motivo de la misa me contestaron: Orlando Martínez mantenía las dos parroquias y además regalaba la medicina a la gente pobre de esos sectores”.

Sergio también le cuenta a su hermano cómo, hoy, su nombre y legado son honrados en diferentes espacios del país, desde escuelas y universidades hasta centros culturales, donde su vida y obra siguen siendo referencia obligada.

“Estoy escudriñando tus ‘Microscopio’ con el fin de hacer posible, en el mes de abril, publicar para las futuras generaciones tu verdadero pensamiento social y político. La fuerza de la verdad de tus escritos no ha permitido que tergiversen tu inmensa obra”, añade Sergio, mostrando su profundo respeto y cuidado por el legado de Orlando.

Más de cinco décadas después, Orlando Martínez sigue siendo un referente de integridad, valentía y servicio.

Sergio lo describe como servicial, patriota, discreto y profundamente humilde, un hombre firme cuando se trataba de enfrentar todo aquello que atentara contra la dignidad del pueblo y los principios democráticos, pero siempre cuidadoso de no dañar a nadie.

Como quien recuerda a un viejo amigo y compañero de vida, su hermano evoca anécdotas y gestos que revelan la grandeza de Orlando más allá de su figura pública.

“Solo el que ha pasado por algo similar, después de compartir toda la vida con una numerosa familia, sabe la soledad que produce cuando se queda solo. Imagino, Orlando, que están todos unidos como antes… Seguiremos en contacto, ya sea con el pensamiento o en sueños que me suceden con frecuencia”, concluye Sergio, evocando la cercanía y el vínculo eterno que los une.

La muerte de Orlando conmocionó a la sociedad dominicana de su tiempo y sigue estremeciendo el corazón de quienes lo consideran un faro de inspiración y valentía.

La muerte de Orlando conmocionó a la sociedad dominicana de su tiempo y sigue estremeciendo el corazón de quienes lo consideran un faro de inspiración y valentía.

Su legado no solo permanece en la historia del periodismo, sino también en la memoria íntima de quienes lo conocieron, en el respeto de su familia y en el reconocimiento de un país que aún valora su ejemplo.

Porque sí, existen vidas que dejan huellas imborrables. Y eso es precisamente lo que ocurre con Orlando Martínez: a 51 años de su partida física, su legado sigue intacto, firme en la memoria del país, recordándonos que la verdad, cuando se escribe con valentía y con amor, nunca desaparece.

¿Quién fue Orlando?

Orlando Martínez Howley, asesinado el 17 de marzo de 1975 a los 31 años, se convirtió en un símbolo de la lucha por la libertad de prensa en la República Dominicana.

Su muerte ocurrió cerca de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), en la avenida José Contreras, donde hoy se conserva un memorial que recuerda parcialmente su aporte al periodismo y a la defensa de los derechos civiles.

Periodista de firme convicción, Martínez fue atacado por militares y civiles en un hecho que impactó profundamente a la sociedad dominicana y que, con el tiempo, se convirtió en uno de los casos más emblemáticos de represión contra la prensa en el país.

Su asesinato estuvo vinculado a sus críticas al poder político, especialmente hacia el gobierno del entonces presidente Joaquín Balaguer, a quien cuestionaba abiertamente en sus escritos por las injusticias y la falta de transparencia.

Orlando ejerció un periodismo valiente y sin concesiones desde su columna “Microscopio”, convirtiéndose en la voz crítica del poder y defensor incansable de la verdad.

Orlando ejerció un periodismo valiente y sin concesiones desde su columna “Microscopio”, convirtiéndose en la voz crítica del poder y defensor incansable de la verdad.

Por su crimen fueron llevados a la justicia varios responsables: el cabo de la Fuerza Aérea Mariano Durán Cabrera, Rafael Alfredo Lluberes Ricart (conocido como Lluberito), el entonces mayor del Ejército Joaquín Antonio Pou Castro, Luis Emilio de la Rosa Beras y José Isidoro Martínez González.

Salvador Lluberes Montás (Chinino) también fue implicado inicialmente, aunque luego fue excluido del expediente por razones de salud.

Orlando Martínez no solo fue un periodista valiente; encarnó con su pluma la posibilidad de un país donde la crítica, la verdad y la libertad de expresión no fueran reprimidas.

Su obra, especialmente a través de la columna “Microscopio”, sigue siendo referente del periodismo combativo y de principios, recordando a todos que las ideas, como él mismo escribió, no se matan.-eldia.com.do