Los apagones simultáneos en la isla alcanzan hasta las 14 horas continuas en La Habana y en otros territorios superan las 20 horas consecutivas


LA Habana, EFE . – Cuba prevé este lunes otra jornada de prolongados apagones y en el «horario pico», el de máxima demanda de energía, los cortes simultáneos afectarán hasta el 61 % del país, según los datos de estatal Unión Eléctrica (UNE), elaborados por EFE.

Cuba vive una grave crisis energética desde mediados de 2024, agravada desde enero por el asedio petrolero de Estados Unidos, una medida calificada por Naciones Unidas como contraria al derecho internacional y que ha ocasionado una parada casi total de su economía.

Los apagones simultáneos en la isla alcanzan hasta las 14 horas continuas en La Habana y en otros territorios superan las 20 horas consecutivas cada jornada.

La UNE, adscrita al Ministerio de Energía y Minas, prevé para el horario de la tarde noche una capacidad de generación de 1,245 MW y una demanda máxima de 3,200 MW.

Así, el déficit -la diferencia entre oferta y demanda- será de 1,955 MW y la afectación estimada -lo que se desconectará realmente para evitar apagones desordenados- alcanzará los 1,985 MW.

La crisis energética cubana se explica por la conjunción de un factor estructural, un sistema energético profundamente obsoleto, y un elemento coyuntural, el cerco petrolero de EE. UU., acción que el Gobierno cubano ha denunciado reiteradamente como de «asfixia energética».

En esta jornada, ocho de las 16 unidades de generación termoeléctrica del país no están operativas por averías o trabajos de mantenimiento.

Esta fuente es responsable del 40 % del mix energético que se nutre de crudo nacional y no está afectada por el bloqueo petrolero.

Otro 40 % del mix estaba a cargo de los motores de generación, pero esta fuente de energía precisa diésel y fueloil importado.

La presión de Washington obligó a pararlos por falta de materia prima en enero.

El 20 % restante del mix energético cubano se obtiene de gas y fuentes renovables.

Varios cálculos independientes estiman que serían precisos entre 8,000 y 10,000 millones de dólares para sanear el sistema eléctrico.