ORLANDO ARIAS

Las lluvias de los últimos días en el Distrito Nacional volvieron a evidenciar el colapso del drenaje pluvial y sanitario en sectores como Villa Consuelo y Villa Juana, donde calles inundadas y cloacas desbordadas afectan a miles de residentes en pleno centro comercial de la capital.

En ambas comunidades, consideradas entre las zonas de mayor dinamismo económico de la ciudad por la gran cantidad de establecimientos comerciales que operan allí, los aguaceros se han convertido en sinónimo de caos.

Grandes charcos permanecen durante días sobre calles y aceras, dificultando el tránsito vehicular y peatonal, afectando la cotidianidad de residentes y visitantes, además de exponerlos a las aguas contaminadas que emergen de alcantarillas y filtrantes saturados.

La situación representa una evidente contradicción: Villa Consuelo y Villa Juana figuran entre los sectores capitaleños de mayor aporte tributario debido a su intensa actividad comercial, mientras continúan padeciendo problemas básicos como la falta de agua potable, drenajes inservibles y un sistema cloacal colapsado.

“Cuando llueve esto se convierte en una laguna. Aquí se pagan impuestos, aquí se mueve muchísimo dinero diariamente, pero vivimos entre charcos y aguas negras”, comentó una vecina del lugar.

Los residentes denuncian que el deterioro del drenaje pluvial provoca inundaciones recurrentes cada vez que se registran lluvias moderadas, debido a que muchos filtrantes y alcantarillas ya no tienen capacidad para absorber el volumen de agua.

Afirman que el problema es particularmente alarmante en las proximidades del Hospital Félix María Goico, donde el hedor y las aguas contaminadas forman parte del paisaje cotidiano, pese al riesgo sanitario que representa la situación.

Miembros de la Junta de Vecinos Mamá Tingó han advertido que las intervenciones realizadas por brigadas de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo y del Ayuntamiento del Distrito Nacional apenas ofrecen alivio temporal.

“Esto no aguanta más parches. Aquí lo que hace falta es una intervención profunda del drenaje pluvial y sanitario”, expresó la dirigente comunitaria Sada Gerda, de 72 años.

La problemática también genera preocupación entre comerciantes, quienes aseguran que las inundaciones y el mal olor afectan las ventas y deterioran la imagen de una de las principales zonas comerciales del Distrito Nacional.