
Por Ramón Mercedes
NUEVA YORK.- El tradicional “Dominican Taste Festival”, que por sexto año consecutivo se celebra con la participación de miles de dominicanos, entre otras etnias, se vio acosado en esta edición por funcionarios del alcalde Zohran Mamdani.
La celebración estuvo empañada este año por el exceso de fiscalización de manera personal, por los comisionados de los Departamentos de Bomberos, Michael Berolatti, y de Eventos, Cristina Galeano.
El propio jefe de los bomberos se encargó de medir espacio, restringirlo, y otros agentes bomberiles observaban a escasos metros las ventas de alimentos para intervenir y hacer sugerencias por lo más mínimo.
Se tomaron medidas reiterativas, fuera de lugar, como la movilidad de mesas de negocios que acudieron a la actividad, prohibir vender banderas dominicanas, notificaciones a la directora de la actividad en pleno evento, obligándola a devolverla de inmediato notarizada.
A este reportero, el propio Berolatti, trató de intimidar para que no grabara ni tomara fotos.
A pesar del ambiente de armonía y organización que caracteriza al festival, muchos quisqueyanos presentes notaron el acoso, lamentando profundamente el trato recibido, por primera vez, por parte de los representantes de agencias de la Ciudad.
Desde las 6:00 de la mañana del primer día, durante el montaje de la actividad, diferentes inspectores y representantes municipales ejercieron presión constante sobre los organizadores, principalmente sobre su directora, Elida Almonte.
Asimismo, a múltiples participantes, aun cuando cada expositor contaba con los permisos y requisitos exigidos por las autoridades. Estas actuaciones generaron tensión innecesaria y momentos de incertidumbre en un evento completamente autorizado, se informó.
Durante la jornada de clausura, también se produjo un nuevo episodio de fiscalización, cuando “agentes encubiertos” intentaron atribuir falsamente a la organización la venta de bebidas alcohólicas, debido a que un asistente portaba una cerveza.
La organización respondió de inmediato que tiene control sobre los vendedores autorizados dentro del festival, pero no puede controlar lo que cada visitante lleve consigo o consuma fuera de las áreas bajo su responsabilidad.
Resulta frustrante que un evento cultural, familiar y comunitario, que durante años ha demostrado ser un modelo de organización, ahora enfrente un nivel de escrutinio y requerimientos que sobrepasan lo razonable, declaró Almonte a este reporte cuando fue preguntada.
“El Dominican Taste Festival” ha cumplido rigurosamente con todos los permisos, pólizas, inspecciones y protocolos exigidos por las autoridades, consolidándose como un evento maduro, seguro y ampliamente respaldado por la comunidad, líderes locales, los organismos de seguridad pública y la presencia de familias completas (adultos, niños y envejecientes).
La organización hace un llamado a que las agencias municipales continúen velando por el cumplimiento de la ley, pero también ejerzan sus funciones con proporcionalidad, respeto y colaboración hacia los eventos culturales que fortalecen el tejido social y contribuyen al desarrollo económico de nuestras comunidades.

