Santo Domingo. – Cada 16 de agosto, la República Dominicana revive la gesta que puso fin a la anexión española decidida por Pedro Santana.

Sin embargo, más allá de la formalidad del calendario escolar, el Día de la Restauración encierra una epopeya eminentemente social que transformó la identidad nacional.

El protagonismo del campo y la calle

La insurrección armada que comenzó en la frontera norte en 1863 y concluyó en 1865 tuvo un motor diferente a otros procesos políticos.

Según explica José Guillermo Guerrero Sánchez, director del Museo de Historia y Geografía, esta contienda se diferenció por ser una revolución social impulsada por el campesinado.

Inicio: Grito de Capotillo en la frontera con Haití.

Hito: Toma de Santiago y establecimiento del gobierno restaurador.

Celebración: El triunfo sobre la corona española se festejó en Santiago con un carnaval callejero.

Legado cultural: Este júbilo popular consolidó expresiones folclóricas clave de la identidad del Cibao, como el perico ripiao.

Mitos y figuras clave bajo la lupa

La historia tradicional suele concentrar los méritos de la victoria en nombres específicos, pero el análisis del especialista propone una redistribución de los créditos históricos:

Gregorio Luperón: No participó en el Grito de Capotillo y su rol absoluto ha sido sobredimensionado por sus propios relatos.

Gaspar Polanco: Es definido como el verdadero estratega y líder militar de la guerra en el norte.

Pedro Florentino: Héroe relegado por la narrativa oficial, cuyo liderazgo fue decisivo para asegurar el triunfo en la región Suroeste.

Una complejidad histórica vigente

El análisis invita a entender la Restauración como parte de un tejido histórico particular: la República Dominicana completó tres procesos de independencia y posee tres padres de la patria, un caso singular en América Latina.

Para Guerrero Sánchez, el orgullo popular y la esencia cultural de esta festividad permanecen intactos en la sociedad actual, demostrando que la identidad dominicana no se ha diluido con el paso del tiempo.