_El 93.25 % de los recursos se destina a gastos corrientes, mientras la capacitación docente y la investigación reciben apenas el 2.09 % y la inversión en obras solo el 4.21 %._

Santo Domingo, R.D.– El partido Fuerza del Pueblo (FP) advirtió este jueves que el año escolar 2026-2027 iniciará en medio de profundas fallas estructurales, debido a que el elevado presupuesto destinado a la educación preuniversitaria no se está traduciendo en mejores condiciones para los planteles, fortalecimiento de la labor docente ni avances significativos en los aprendizajes.

La posición fue presentada por la titular de la Secretaría de Educación de la Fuerza del Pueblo, Josefina Pimentel, durante una rueda de prensa celebrada en la Casa del Pueblo Johnny Ventura, donde explicó que el problema del sistema educativo no radica solamente en la cantidad de recursos disponibles, sino en su distribución, la calidad del gasto, la capacidad de ejecución y la ausencia de una visión estratégica que permita convertir el presupuesto en resultados concretos.

La exministra de Educación señaló que para 2026 el Ministerio de Educación dispone de un presupuesto superior a RD$332 mil millones, pero el 93.25 % está concentrado en gastos corrientes y apenas el 6.75 % se destina a gastos de capital.

De manera específica, la inversión en obras representa solo el 4.21 %, mientras que la capacitación docente y la investigación reciben conjuntamente apenas el 2.09 % del total presupuestado.

En términos sencillos, esta distribución significa que, de cada RD$100 asignados a Educación, más de RD$93 se utilizan para sostener el funcionamiento cotidiano del sistema y menos de RD$7 quedan disponibles para inversiones destinadas a ampliarlo, modernizarlo y mejorarlo.

Pimentel sostuvo que los renglones relacionados directamente con la calidad educativa, como infraestructura, capacitación docente, investigación, tecnología y recursos para el aprendizaje, son precisamente los que tienen menor participación dentro del presupuesto.

La educadora indicó que durante los últimos seis años el Gobierno ha manejado alrededor de RD$1.8 billones destinados a la educación preuniversitaria, sin que ese volumen de recursos se corresponda con los resultados obtenidos en los aprendizajes, la disponibilidad de aulas, el estado de los planteles, la formación docente y la incorporación efectiva de las tecnologías educativas.

“La educación dominicana no necesita nuevas promesas y retóricas de transformación. Necesita que la palabra empeñada se convierta en aulas terminadas, escuelas seguras, docentes respetados, tecnología funcional y estudiantes que aprendan”, manifestó Pimentel.

Como evidencia de la pérdida de prioridad de la infraestructura, Pimentel señaló que durante 2025 el Ministerio de Educación invirtió apenas RD$267.5 millones en obras menores de mantenimiento preventivo y correctivo.

Esta cifra contrasta con los RD$1,839 millones destinados al mismo renglón en 2013, cuando el presupuesto educativo era aproximadamente tres veces menor y el sistema contaba con menos centros escolares.

La exministra afirmó que esta reducción ayuda a explicar el deterioro acumulado de numerosos planteles, la paralización de obras y la contracción experimentada en la construcción y rehabilitación de escuelas.

Explicó que la falta de aulas también está provocando sobrepoblación, hacinamiento, pérdida de horas de docencia, traslado de estudiantes a comunidades distantes y el retorno de la práctica de utilizar un mismo plantel para impartir dos tandas.

De acuerdo con Pimentel, esta situación está causando la desaparición paulatina de la Jornada Escolar Extendida en numerosos centros.

Consideró que dicho modelo debe ser revisado y fortalecido para que pueda producir mejores resultados en los aprendizajes y responder a las necesidades actuales de los estudiantes.

La exministra sustentó el diagnóstico en un estudio sobre la percepción del sistema educativo realizado en junio de 2026 por la Secretaría de Educación de la Fuerza del Pueblo.

En la consulta participaron 2,016 docentes, directores, coordinadores y orientadores pertenecientes a 18 regionales educativas, 87 distritos y 119 municipios, tanto de zonas rurales como urbanas.

Los resultados indican que el 83 % de los consultados reportó falta de seguridad y carencia de espacios recreativos; el 77 % señaló insuficiencia de equipos tecnológicos; el 76 % manifestó dificultades con la disponibilidad de baños funcionales; el 72 % identificó problemas de acceso al agua potable, y el 53 % informó deficiencias en el suministro de energía eléctrica.

Pimentel explicó que estas carencias afectan la gestión de los centros, la calidad de los aprendizajes y el estado emocional de la comunidad educativa.

Como ejemplos mencionó las condiciones de planteles en Villa Altagracia, Barahona, San Juan, Hato Mayor, La Romana, Jarabacoa, Hermanas Mirabal, Santiago Rodríguez, Santo Domingo Este, María Trinidad Sánchez y Bahoruco.

Citó casos de centros que llevan entre 11 y 13 años en construcción, escuelas que funcionan bajo carpas o en ranchetas, aulas subdivididas con planchas de madera y zinc, estudiantes que reciben clases en salones de actos y planteles que carecen de agua potable, energía eléctrica, comedores, canchas y espacios adecuados para la docencia.

Para Pimentel, estas situaciones demuestran que la crisis de infraestructura constituye uno de los principales problemas estructurales del sistema educativo nacional.

La educadora advirtió además que las dificultades no se limitan a las edificaciones.

La consulta también evidencia problemas de comprensión lectora y para el aprendizaje de las matemáticas, incremento de la indisciplina, falta de motivación, uso excesivo de celulares y poco acompañamiento de las familias en el proceso educativo.

Consideró necesario desarrollar una estrategia integral que fortalezca las competencias fundamentales, mejore la convivencia escolar, promueva el uso responsable de la tecnología y aumente la participación de las familias.

También llamó la atención sobre la sobrecarga administrativa, la sobrepoblación y los elevados niveles de estrés laboral que estarían llevando a maestros a considerar abandonar las aulas antes de cumplir el tiempo establecido para su retiro.

Pimentel cuestionó, además, las deficiencias registradas durante la evaluación del desempeño docente, la insuficiencia de los programas de formación continua y las designaciones de personal técnico y docente sin los concursos establecidos por la legislación educativa.

Asimismo, reclamó que los recursos para resolver las necesidades básicas de las escuelas sean transferidos en cantidades suficientes y de manera oportuna.

Ante el comienzo del año escolar, la Fuerza del Pueblo exigió al Gobierno informar cuáles planteles están realmente preparados, dónde persisten los déficits de cupos y de personal, qué obras permanecen en ejecución y cuál será el calendario para recuperar los retrasos acumulados.

“Abrir formalmente las escuelas no basta para declarar exitoso el comienzo de las clases: un año escolar comienza verdaderamente bien cuando cada estudiante encuentra un cupo para aprender, y un docente, materiales oportunos y un espacio seguro y adecuado para enseñar”, expresó Pimentel.

En ese sentido, afirmó que la verdadera prueba de la política educativa no estará en los actos inaugurales, sino en las condiciones concretas en que estudiantes y docentes regresarán a las aulas.

En nombre de la Fuerza del Pueblo, propuso reorientar la calidad del gasto y concentrar los recursos en políticas que fortalezcan los aprendizajes, la innovación, la equidad, la transparencia y la gestión eficiente del sistema educativo.