
POR SAMY MAGDY
EL CAIRO, Egipto (AP) — Un crucial oleoducto saudí que fue objeto de un ataque estará en gran medida fuera de servicio durante semanas mientras se repara el daño, dijeron el lunes a The Associated Press dos funcionarios regionales, mientras que los insurgentes hutíes de Yemen capturaron más islas a lo largo de rutas marítimas de transporte en el mar Rojo, en un nuevo golpe a las exportaciones de petróleo de Arabia Saudí.
Los precios del petróleo subieron más de 2% en medio de preocupaciones sobre los suministros mundiales de petróleo y el efecto de los nuevos acontecimientos en la capacidad del mayor exportador del mundo para llevar su crudo al mercado.
La guerra de Irán ha obligado al reino saudí a trasladar sus exportaciones fuera del golfo Pérsico, ya que los ataques iraníes han asfixiado el transporte marítimo a través de la única salida del golfo Pérsico:, el estrecho de Ormuz.
Así que el reino ha dependido del oleoducto Este-Oeste, que recorre 1.200 kilómetros (745 millas) a lo ancho del país, para trasladar su producción de crudo desde los puertos del golfo Pérsico hasta el puerto de Yanbu, en el mar Rojo.
Desde allí puede cargarse en buques petroleros para su exportación.
Pero las autoridades se vieron obligadas a cerrar el oleoducto después de un ataque registrado el jueves que Arabia Saudí atribuyó a drones de milicias respaldadas por Irán en Irak.
Reparar el daño, incluido aquel en una importante instalación de bombeo, podría llevar de tres a cinco semanas, dijeron a The Associated Press los funcionarios, que han sido informados sobre el asunto.
Uno de los funcionarios dijo que el oleoducto podría funcionar parcialmente durante las reparaciones, pero no pudieron decir cuánto petróleo podría pasar.
Los funcionarios hablaron bajo condición de anonimato porque no estaban autorizados a informar a los medios.
El oleoducto ha estado moviendo de 2,6 millones a 4 millones de barriles al día desde finales de agosto —una cantidad que no llegará el mercado si el flujo del oleoducto se detiene por completo—, según un análisis emitido el lunes por Rystad Energy, una firma de investigación con sede en Noruega.
Dijo que el salto en los precios del crudo Brent, que alcanzó los 109 dólares, “es una señal clara de que el mercado está previendo más una pérdida significativa de suministro”.
La compañía petrolera saudí Aramco, que opera el oleoducto, no respondió por el momento a una solicitud de comentarios.
El Centro de Comunicación Internacional, administrado por el gobierno y que supervisa los medios extranjeros en el reino, dijo que estaba investigando una consulta de AP sobre cuánto tiempo tomará reparar el oleoducto.
La captura de islas refuerza control de hutíes una salida clave del mar Rojo
Mientras tanto, los rebeldes hutíes de Yemen, que gozan del respaldo de Irán, capturaron las islas estratégicas de Gran Hanish y Pequeña Hanish, en el mar Rojo, informaron el lunes funcionarios del gobierno yemení y de los hutíes.
Las islas se encuentran a 160 kilómetros (100 millas) al norte del estrecho de Bab el-Mandeb.
El estrecho conecta el mar Rojo con el mar abierto y los principales mercados asiáticos de Arabia Saudí.
El avance de los hutíes también los deja a sólo 32 kilómetros (20 millas) de la base militar de Estados Unidos en la nación africana de Yibuti, al otro lado del estrecho de Bab el-Mandeb.
Desde hace más de un mes, los hutíes han estado atacando la infraestructura petrolera saudí y el transporte marítimo en el mar Rojo, aumentando la presión sobre los precios mundiales del petróleo y reforzando la influencia de Irán en su guerra con Estados Unidos.
Los avances de los hutíes han parecido producirse con poca resistencia de las fuerzas del gobierno yemení respaldado por Arabia Saudí.
Los rebeldes desplegaron combatientes en las islas de Hanish después de que cientos de fuerzas aliadas al gobierno se retiraran del archipiélago, según dos funcionarios del gobierno y un funcionario hutí.
Los funcionarios hablaron bajo condición de anonimato porque no estaban autorizados a hablar con periodistas.
La semana pasada, los rebeldes yemeníes se apoderaron de la ciudad portuaria de Moca y de la isla de Perim, dentro del estrecho de Bab el-Mandeb.
Las fuerzas del gobierno ahora intentan reagruparse y contraatacar.
El domingo, el ejército dijo que lanzó ataques aéreos contra posiciones hutíes en Moca, la localidad costera de Dhubab y en otros lugares de la provincia de Taiz.
Un portavoz rebelde dijo que los hutíes dispararon decenas de misiles y drones contra la Base Aérea Rey Jalid en la ciudad sureña saudí de Jamis Mushait, apuntando a hangares, instalaciones de radar y depósitos de municiones.
La declaración del lunes del general de brigada Yahya Saree no especificó cuándo tuvo lugar el ataque, pero los hutíes a menudo tardan horas o días en reivindicar la responsabilidad de los ataques.
El mayor general Turki al-Malki, portavoz militar saudí, dijo que los ataques alcanzaron zonas civiles en Jamis Mushait y otras ciudades cercanas, hiriendo a 13 civiles y dañando varias casas y vehículos. No dijo si la base aérea había sido alcanzada.
Los ataques reducen las opciones de exportación saudíes
La guerra de Estados Unidos contra Irán mermó la producción de petróleo saudí, que bajó a 6 millones de barriles al día en agosto desde casi 10 millones en septiembre del año pasado, según la Agencia Internacional de la Energía, un grupo intergubernamental con sede en París.
Después de que comenzó la guerra, el oleoducto Este-Oeste transportó una gran mayoría de las exportaciones de petróleo de Arabia Saudí, según Rystad Energy.
Cuando los ataques hutíes en el estrecho de Bab el-Mandeb comenzaron a finales de julio, la mayoría de los barcos petroleros desde el puerto de Yanbu viraron hacia el norte en el mar Rojo hacia el Mediterráneo, enviando su carga a través del canal de Suez o un oleoducto egipcio.
Eso, sin embargo, aumentó drásticamente el tiempo y el costo de entregar petróleo a los principales clientes de Arabia Saudí en Asia.
Además, los hutíes recurrieron a atacar el transporte marítimo saudí también en el norte del mar Rojo.
El cierre del oleoducto amenaza con frenar el flujo durante un período prolongado.
Rystad Energy dijo que un cierre de un mes representaría una “gran interrupción” que haría que las entregas de crudo tardaran más y se volvieran más caras.
Dijo que “el mercado podría gestionarlo inicialmente”, pero un cierre más prolongado “requeriría una gran reasignación de los flujos mundiales de crudo”.
Miles de yemeníes huyen de los combates
Los combates en Yemen están empujando a la nación de vuelta a una guerra civil, después de una tregua que en gran medida mantuvo la calma desde 2022.
Incluso mientras avanzan a lo largo del mar Rojo, los hutíes han librado una ofensiva más hacia el interior, particularmente en la provincia de Taiz.
La Organización Mundial de la Salud dijo que más de 500 personas murieron en Yemen sólo en la última semana, y casi 200 una semana antes.
Los rebeldes hutíes han logrado ganancias estratégicas en avances relámpago, capturando territorios previamente controlados por fuerzas del gobierno reconocido internacionalmente.
Los combates también han desplazado a casi 94.000 personas.
“Muchos de ellos no tienen suficiente comida o agua, ya que tuvieron que huir con lo que pudieron cargar. En algunas zonas, se informa que aldeas enteras se han vaciado”, dijo Khanzad Shah, jefe interino de Islamic Relief, una organización benéfica que opera en la zona.
“Muchos de ellos no tienen suficiente comida o agua, ya que tuvieron que huir con lo que pudieron cargar. En algunas zonas, se informa que aldeas enteras se han vaciado”, dijo Khanzad Shah, jefe interino de Islamic Relief, una organización benéfica que opera en la zona.
Alrededor de 200 escuelas han sido convertidas en refugios en el suroeste de Yemen para absorber la afluencia de familias, dijo Basma Alloush, subdirectora de comunicaciones del Comité Internacional de Rescate, un grupo de ayuda.
Los combates amenazan con reavivar una guerra que durante más de una década trajo desastre a Yemen, matando a más de 150.000 personas y llevando al país al borde de la hambruna.
Desde 2014, los hutíes han controlado el norte, incluida la capital, Saná, y gran parte del corazón occidental del país donde se encuentra la mayor parte de la población.
El gobierno reconocido internacionalmente, respaldado por una serie de milicias locales dispares , controla el sur y el este, incluido el crucial puerto sureño de Adén.
