“Reconstruir la credibilidad institucional, fortalecer la prevención y asumir responsabilidades políticas claras es el gran desafío para el 2026”

El vicepresidente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Temístocles Montás, declaró que Republica Dominicana cerró el 2025 con una crisis de confianza que golpea directamente el corazón de la política democrática y que se proyectará hacia el debate electoral y el futuro institucional del país.

Montás presenta los hechos de los dirigentes del partido de Gobierno vinculados judicialmente por graves delitos asociados al narcotráfico a lo que se le suma ahora el escándalo del Seguro Nacional de Salud, donde las autoridades judiciales han señalado un desfalco superior a los quince mil millones de pesos, como parte de los sucesos que generan desconfianza.

Refiriéndose al escandalo de SeNaSa el ex ministro de Economía explica que esto marca un punto de inflexión: “Ya no se trata únicamente de malversación de fondos públicos, sino de la percepción de un daño directo a la población más vulnerable.

Esto eleva de manera significativa el costo político del escándalo y multiplica su impacto social”, afirma en el trabajo titulado “Corrupción, salud y crisis de confianza democrática en la República Dominicana”, publicado en los periódicos Hoy y Vanguardia del Pueblo.

Sobre este escandaloso caso, Temístocles Montás comparte interrogantes que surgen de la propia ciudadanía. ¿Quién robó, sino cómo fue posible que ocurriera. Cómo una institución clave del sistema de salud pudo ser saqueada sin que los mecanismos de control actuaran oportunamente. Cómo montos de tal magnitud pudieron pasar inadvertidos durante tanto tiempo. Y, sobre todo, quién asume la responsabilidad política por ese fracaso?

“Aquí emerge el problema de fondo. La lucha contra la corrupción no puede reducirse a dejar que los hechos estallen y luego delegarlo todo en el Ministerio Público. La judicialización es indispensable, pero no sustituye la responsabilidad política. Gobernar implica prever, supervisar y corregir. Cuando los controles fallan de manera reiterada, la explicación deja de ser exclusivamente penal y se convierte en un problema institucional” apuntó.

Considera que son estos los puntos que han generado un problema de credibilidad estructural, y la credibilidad, una vez erosionada, es extremadamente difícil de reconstruir, recuerda, para entonces afirmar: “Lo más preocupante de lo que ha venido ocurriendo en la República Dominicana no es solo el impacto sobre un partido o un gobierno en particular, sino la erosión de la fe en la política como herramienta de cambio. Ese es el daño más profundo”.

Apunta Temístocles Montás en la conclusión de su trabajo que lo que ha venido ocurriendo en el actual ejercicio del poder, no sólo debilita al Gobierno; pone en riesgo la legitimidad misma de la democracia.
“El desafío que el país tiene por delante en este 2026 ya no es solo castigar a los culpables, sino reconstruir la credibilidad institucional, fortalecer la prevención y asumir responsabilidades políticas claras”, concluyó.