POR REGINA GARCIA CANO, MATTHEW LEE,
WILL WEISSERT and ERIC TUCKER

WASHINGTON (AP) — El secretario de Estado Marco Rubio sugirió el domingo que Estados Unidos no gobernará el quehacer diario de Venezuela sino que aplicará una “cuarentena petrolera”, un cambio de postura después de que el presidente Donald Trump anunciara un día antes que su gobierno regirá al país sudamericano tras la destitución de su líder Nicolás Maduro.

Las declaraciones de Rubio en programas de entrevistas televisivas parecían diseñadas para calmar temores de que Estados Unidos nuevamente se iba a hundir en una intervención extranjera prolongada o un intento fallido de construcción nacional.

Contrastaban con las amplias pero vagas afirmaciones de Trump de que Estados Unidos al menos temporalmente “gobernará” la nación rica en petróleo, comentarios que sugerían algún tipo de estructura de gobierno bajo la cual Caracas sería controlada desde Washington.

Rubio ofreció una perspectiva más matizada, diciendo que Estados Unidos continuará aplicando la cuarentena petrolera que ya existía antes de que Maduro fuera removido del poder y que usaría esa cuarentena para impulsar cambios de política en Venezuela.

“Y ese es el tipo de control al que el presidente se refiere cuando dice eso”, afirmó Rubio en “Face the Nation” de CBS. “Continuamos con esa cuarentena, y esperamos ver que habrá cambios, no solo en la forma en que se maneja la industria petrolera para el beneficio del pueblo, sino también para que detengan el tráfico de drogas”.

El bloqueo de petroleros sancionados —algunos de los cuales han sido incautados por Estados Unidos— “permanece en vigor, y eso es una cantidad tremenda de influencia que continuará en vigor hasta que veamos cambios que no solo promuevan el interés nacional de Estados Unidos, que es lo principal, sino también que conduzcan a un mejor futuro para el pueblo de Venezuela”, agregó.

Los líderes en Venezuela hasta ahora han rechazado las declaraciones norteamericanas, al menos públicamente, exigiendo la libertad de Maduro.

Incluso antes de la captura de Maduro, los expertos ya cuestionaban la legalidad de la campaña de presión sobre Venezuela, incluyendo los ataques a lanchas acusadas de traficar drogas. Varios académicos dijeron que ello violaba el derecho internacional.

Trump dice que Estados Unidos “gobernará” Venezuela

La promesa de Trump de “gobernar” Venezuela, repetida más de media docena de veces en una conferencia de prensa en Florida el sábado, generó preocupaciones entre algunos demócratas.

También provocó inquietud en partes de su propia coalición republicana, incluyendo la facción de “Estados Unidos Primero” que se opone a las intervenciones extranjeras, y también de observadores que recordaron los esfuerzos pasados en Irak y Afganistán.

Rubio desestimó tales críticas, diciendo que la intención de Trump había sido malinterpretada.

“Todo el aparato de política exterior piensa que todo es Libia, todo es Irak, todo es Afganistán”, comentó Rubio. “Esto no es el Oriente Medio. Y nuestra misión aquí es muy diferente. Este es el Hemisferio Occidental”.

Rubio también sugirió que Estados Unidos daría tiempo a los subordinados de Maduro ahora a cargo para gobernar, diciendo: “Vamos a juzgar todo por lo que hagan”. Y aunque no descartó botas sobre el terreno en Venezuela, declaró que Estados Unidos ya es capaz de detener barcos de drogas y petroleros sancionados.

Un día antes, Trump dijo a los periodistas: “Vamos a gobernar el país hasta que podamos hacer una transición segura, adecuada y juiciosa”. Luego señaló a su equipo de seguridad nacional con él, incluyendo a Rubio y al secretario de Defensa Pete Hegseth, afirmando que los encargados de gobernar Venezuela serán “las personas que están justo detrás de mí. Vamos a gobernarla, vamos a traerla de vuelta”.

La Casa Blanca se negó a comentar más allá de lo que Trump dijo el sábado.

La llegada de Maduro

Maduro aterrizó tarde el sábado por la tarde en un pequeño aeropuerto en los suburbios del norte de la ciudad de Nueva York tras la operación en medio de la noche que lo extrajo a él y a su esposa, Cilia Flores, de su hogar en una base militar en la ciudad capital de Caracas, un acto que el gobierno de Maduro calificó de “imperialista”. La pareja enfrenta cargos en Estados Unidos de participar en una conspiración de narcoterrorismo.

La dramática captura de los Maduro culminó una intensa campaña de presión sobre el líder autocrático de Venezuela y meses de planificación secreta, resultando en la acción estadounidense más asertiva para lograr un cambio de régimen desde la invasión de Irak en 2003.

Los expertos legales plantearon preguntas sobre la legalidad de la operación, que se realizó sin la aprobación del Congreso.

La vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez exigió la libertad de Maduro y lo llamó el líder legítimo del país mientras el Tribunal Supremo de su nación la nombró presidenta interina. También lo hizo el ministro de Defensa del país, el general Vladimir Padrino López.

La Fuerza Armada Nacional Bolivariana rechaza “contundentemente el cobarde secuestro del ciudadano Nicolás Maduro Moros, presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, nuestro Comandante en Jefe” y la primera dama Cilia Flores, declaró Padrino López, acompañado del alto mando militar en una transmisión en cadena de radio y televisión. “Exigimos la rápida liberación del presidente”.

Se espera que Maduro haga su primera aparición el lunes en el tribunal federal de Manhattan.

Maduro y otros funcionarios venezolanos fueron acusados en 2020 de cargos de conspiración de narcoterrorismo, y el Departamento de Justicia publicó una nueva acusación el sábado de Maduro y su esposa que pintaba su administración como un “gobierno corrupto e ilegítimo” alimentado por una operación de tráfico de drogas que inundó a Estados Unidos con cocaína.

El gobierno de Estados Unidos no reconoce a Maduro como el líder del país.

La administración Trump pasó meses acumulando fuerzas en la región y llevando a cabo ataques a lanchas en el Mar Caribe y el Océano Pacífico oriental por supuestamente transportar drogas.

La semana pasada, la CIA estuvo detrás de un ataque con drones en un área de atraque que se creía utilizada por carteles de drogas venezolanos, la primera operación directa conocida en suelo venezolano desde que comenzó la campaña de Estados Unidos en septiembre.

Silencio en Venezuela tras la operación

La capital de Venezuela permaneció inusualmente tranquila el domingo con pocos vehículos circulando y tiendas de conveniencia, estaciones de servicio y otros negocios cerrados.

Una carretera típicamente llena de corredores, ciclistas y otros entusiastas del fitness los domingos solo tenía un puñado de personas haciendo ejercicio.

El palacio presidencial estaba custodiado por civiles armados y miembros del ejército. En una plaza cercana, solo un barrendero y un soldado estaban presentes, y al otro lado de la calle, una iglesia permaneció cerrada por segundo día consecutivo.

Según la ley venezolana, Rodríguez asumiría el cargo de Maduro. Sin embargo, Rodríguez enfatizó durante una aparición el sábado en la televisión estatal que no planeaba asumir el poder, antes de que el alto tribunal le ordenó asumir la presidencia interina.

Trump dijo a The Atlantic en una entrevista el domingo que Rodríguez podría “pagar un precio muy alto” si no hace lo que él cree que es correcto para Venezuela.

Eso contrastó con los comentarios del presidente republicano sobre Rodríguez el sábado cuando dijo que Rubio había hablado con ella y que estaba dispuesta a hacer lo que Estados Unidos cree que es necesario para mejorar el nivel de vida en Venezuela.

Trump dijo a la revista que “si ella no hace lo correcto, va a pagar un precio muy alto, probablemente más alto que Maduro”.

Trump dijo al New York Post en una entrevista el sábado que Estados Unidos no necesitará estacionar tropas en Venezuela si ella “hace lo que queremos”.

En Caracas, David Leal llegó al lote donde estaciona vehículos para ganarse la vida solo para darse cuenta rápidamente de que probablemente no vería clientes por segundo día.

“La gente todavía está conmocionada”, expresó Leal, de 77 años.