República Dominicana celebra, este 26 de enero, el 213 aniversario del natalicio del fundador de la Patria, Juan Pablo Duarte, junto a los reconocidos patricios Matías Ramón Mella, Francisco del Rosario Sánchez y a otros destacados y valiosos dominicanos.

Juan Pablo Duarte nació el 26 de enero de 1813 en la ciudad de Santo Domingo.

Fundador de la Sociedad Secreta La Trinitaria en el año 1838, desde donde nacieron los ideales que dieron lugar a la Independencia de la República Dominicana de la dominación haitiana que duró 22 años, desde 1822 hasta el 27 de Febrero de 1844.

Duarte falleció el 15 de julio de 1876 en el exilio en Venezuela. a la edad de 63 años de una enfermedad pulmonar, como lo destacan diferentes fuentes históricas.

El profesor Juan Bosch analizó en un escrito que publicó el portal pldaldia.com y que rescató de un resumen de su discurso pronunciado para el 26 de enero del año 1976 al cumplirse el 163 Aniversario del nacimiento de Duarte, en donde Bosch relató las vicisitudes que debió haber pasado Duarte y los independentistas por las condiciones de nuestro país y de su gente en ese momento.

«Juan Pablo Duarte tuvo el coraje de creer que en un territorio pequeño, deshabitado e incomunicado interior y exteriormente podía establecerse una república. Para creer eso era necesario tener una fe inconmovible en la capacidad de lucha del pueblo dominicano, y Duarte la tuvo», relató el profesor Juan Bosch en el escrito.

Duarte es y será siempre símbolo de nacionalidad y patriotismo arraigado en nuestra población desde que el 27 de Febrero de 1844 se proclamara la Independencia de nuestro país.

Desde ese tiempo a esta parte los dominicanos han tenido que hacer frente a numerosas amenazas que nos afectan hasta nuestros días.

Entre esas amenazas están las constantes batallas que tuvieron que librar los dominicanos en diferentes regiones de nuestro país para alejar de nuestro territorio a los haitianos invasores de aquel tiempo y las invasiones realizadas por potencias como Estados Unidos entre 1916 y 1924 y en 1965 a las que el pueblo dominicano enfrentó hasta con sus propias manos.

Hoy tenemos una especie de base militar estadounidense en el mismo Aeropuerto internacional de las Américas, con numerosos aviones de combate, lo que ha sido repudiado por catedráticos universitarios como el profesor Luis De León quien ha denunciado la situación como injerencia y violación a la Soberanía nacional.

Otra amenaza persistente a nuestro país es el continuo paso de nacionales haitianos por la frontera en diferentes tipos de vehículos y a pie como lo muestran las mismas autoridades de Migración y del Ministerio de Defensa cuando los logran detener.

A eso hay que agregar los miles de ciudadanos de países como China, Venezuela, Colombia y de otras naciones que han hecho de República Dominicana su Patria con sus ventajas e inconvenientes para los dominicanos que en muchos casos han sido desplazados de diferentes plazas de trabajo, en especial en áreas como la construcción, turismo y en otros servicios.

Hay que destacar que esos ciudadanos legales o ilegales impregnan a nuestro país su cultura y arte culinario y su estilo diferente de trabajar, pero algunos también dejan en nuestra nación las huellas de la violencia que traen desde sus países.

El pasado 21 de enero. Día de la Virgen de la Altagracia, el centro de Higüey en donde se encuentra la Basílica se vio marcado por la presencia de más haitianos que dominicanos, en muchos casos, en esa celebración religiosa que nos caracteriza como dominicanos y que la estamos perdiendo.

Algunos historiadores y organizaciones sociales y políticas reconocidas hablan de invasión pacífica de haitianos propiciada por países como Estados Unidos, Francia, Canadá y la Comunidad Internacional que ve en República Dominicana una solución para la situación de convulsión social que vive Haití propiciada por bandas haitianas y permitidas por malos dirigentes y autoridades políticas de ese país.

En nuestro país y en todo el mundo Duarte vive en cada conciencia dominicana y se levantará de nuevo contra quien ose destruir lo que nos distingue como nación libre, independientemente y soberana.

Que viva República Dominicana y su gente trabajadora, hospitalaria y de buen corazón.