POR NAYARA BATSCHKE

VALPARAÍSO, Chile (AP) — El ultraconservador José Antonio Kast juró el miércoles como nuevo presidente de Chile en una ceremonia celebrada en el Congreso Nacional de la costera ciudad de Valparaíso, lo que marca el giro más pronunciado hacia la derecha en la nación latinoamericana desde el regreso de la democracia en 1990.

En el acto oficial estuvieron decenas de presidentes y líderes de Estado, entre ellos el ecuatoriano Daniel Noboa, el argentino Javier Milei y el rey Felipe VI de España.

Pero su investidura se vio marcada también por notables ausencias, como la del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y el de El Salvador, Nayib Bukele, así como el envío de una delegación de bajo perfil desde Estados Unidos encabezada por el subsecretario de Estado, Christopher Landau.

“Sí, juro”, dijo Kast ante la presidenta del Senado, Paulina Núñez Urrutia al asumir el mando.

Fundador del Partido Republicano, Kast se impuso a la candidata oficialista Jeannette Jara con casi el 60% de los votos de un electorado atraído por sus promesas de implementar un gobierno de emergencia para dar batalla al crimen organizado, el aumento de la delincuencia y la crisis migratoria que ha azotado a Chile en los últimos años.

La llegada al poder de Kast, un abogado católico de 60 años y uno de los principales rostros de la extrema derecha latinoamericana, marca el giro más acentuado hacia la derecha en Chile desde el fin de la dictadura militar del general Augusto Pinochet (1973-1990) y pone fin a la tendencia de gobiernos de centroderecha y centroizquierda que se han alternado en el poder desde entonces.

En las inmediaciones del Congreso, se registraron diversas manifestaciones tanto en contra como a favor del nuevo mandatario, bajo un fuerte refuerzo policial.

“Poli amigo, el pueblo está contigo”, decían a coro simpatizantes de Kast portando banderas y pancartas en las que se leía “Viva Chile” y “Presidente del cambio”. A pocos metros, un grupo de detractores prometía “resistencia” al nuevo gobierno, vociferando que “el pueblo unido jamás será vencido”.

En otra zona de la ciudad, manifestantes marcharon en contra de Kast al paso que protestaron también contra el “imperialismo” norteamericano y quemaron un muñeco que emulaba al presidente estadounidense Donald Trump.

A diferencia de las otras dos ocasiones en la que disputó la presidencia en 2017 y 2021 —ésta última cuando fue derrotado en el balotaje por el saliente mandatario Gabriel Boric— en los comicios del año pasado Kast dejó a un lado su oposición al aborto, a la ideología de género y al matrimonio igualitario y centró su discurso en los temas de contingencia.

“Esperamos junto a un gran equipo… ir recuperando la institucionalidad para que cada chileno sienta más paz y orden”, reafirmó Kast a vísperas de su investidura.

Inspirado en las políticas del presidente estadounidense Donald Trump y del salvadoreño Nayib Bukele, ha abogado por una política de tolerancia cero con el crimen organizado y los migrantes indocumentados, prometiendo desde incursiones militares contra los narcos hasta la expulsión masiva de extranjeros y el refuerzo de las fronteras con muros y vallas.

En el plano económico Kast ha propuesto una drástica reducción del gasto público, con recortes de hasta 6.000 millones de dólares, disminución de impuestos y una reforma del aparato estatal para reducir los ministerios desde los 25 actuales a 12.

Entre el miedo y la desilusión

“Obvio que hay varios temas pendientes, pero lo único que nos importa ahora es volver a caminar tranquilos en la calle. Hasta eso nos han robado”, dijo la profesora jubilada María Teresa Castro, de 61 años.

Boric, quien en 2022 se convirtió en el presidente más joven de la historia de Chile, dejará el cargo con un bajísimo nivel de aprobación y como el peor evaluado desde 1990, según una encuesta publicada por la firma Cadem esta semana.

Asimismo, más de la mitad de los consultados (53%) consideró que su gobierno fue el peor desde el retorno de la democracia.

“Nos prometió muchas cosas y después fueron cuatro años de desilusión”, aseveró la asistente de bodega Yamila Martínez, de 31 años.

Interrogantes abiertas

En su primer discurso como presidente electo en diciembre Kast adoptó una postura más moderada y conciliatoria, aunque en las últimas semanas subió el tono contra la administración saliente.

Las repetidas críticas culminaron en la suspensión de las reuniones y actividades contempladas en el proceso de transición, algo inédito en las últimas tres décadas.

La conducta fue vista por la oposición y críticos como una señal de alerta sobre la capacidad de diálogo y negociación del nuevo gobierno, que se enfrentará a un Congreso fragmentado y del que necesitará apoyo para sacar adelante sus proyectos.

Mientras, movimientos sociales han manifestado preocupación ante la falta de claridad sobre cuál será la postura de la entrante administración acerca de propuestas que siguen estancadas en el Parlamento como la ampliación del aborto legal, la ley de eutanasia y proyectos de derechos laborales.

“Tengo miedo de lo que va a pasar con los proyectos sociales que se han avanzado hasta el momento”, afirmó la asistente social Celeste Sanzhueza, de 21 años. “Siento que va a cambiar mucho Chile a partir de ahora”.