
POR JON GAMBRELL, SAM MEDNICK and JULIE WATSON
DUBÁI, Emiratos Árabes Unidos (AP) — Tres semanas después del inicio de una guerra que se agudiza en Oriente Medio, Estados Unidos envía más buques de guerra e infantes de Marina hacia allá, incluso luego de que el presidente Donald Trump manifestó el viernes que su gobierno sopesa “reducir” las operaciones militares en la región.
Mientras tanto, Irán amenazó con ampliar sus ataques de represalia para incluir sitios recreativos y turísticos en todo el mundo.
El comentario de Trump, efectuado en una publicación nocturna en redes sociales después de otro incremento en los precios del petróleo que hizo que el mercado bursátil de Estados Unidos cayera bruscamente, pareció contraponerse a la medida de su gobierno de enviar más efectivos y navíos, y solicitar otros 200.000 millones de dólares al Congreso para financiar el conflicto.
En su publicación, el mandatario también dejó entrever un panorama confuso sobre si Estados Unidos vigilaría la vital ruta marítima del estrecho de Ormuz. Trump había dicho esta semana que Washington no necesita ayuda, pero a la vez se quejó de que otros países no ayudaban.
Mientras muchos habitantes de la región conmemoraban uno de los días más sagrados del calendario musulmán, el gobierno israelí atacaba Teherán e Irán lanzaba más ofensivas contra Israel y sitios energéticos en los vecinos Estados árabes del golfo Pérsico.
Los iraníes también celebraban el Año Nuevo persa, conocido como Nowruz, una festividad que suele ser alegre.
Con la poca información que sale de Irán, no se sabe cuántos daños han sufrido sus instalaciones armamentísticas, nucleares ni energéticas por los duros ataques de Estados Unidos e Israel desde el 28 de febrero, o incluso quién está realmente al mando del país.
Pero los ataques iraníes siguen estrangulando los suministros de petróleo y afectando a la economía global, lo que ha elevado los precios de los alimentos y el combustible mucho más allá de Oriente Medio.
Estados Unidos e Israel han ofrecido justificaciones cambiantes para la guerra, desde la esperanza de fomentar un alzamiento popular que derroque al gobierno de Irán, hasta eliminar sus programas nucleares y de misiles. No ha habido señales públicas de ningún levantamiento de ese tipo, ni se vislumbra un final para la guerra.
El líder supremo de Irán, el ayatolá Mojtaba Jamenei, elogió la firmeza de los iraníes ante la guerra en una declaración escrita, leída en la televisión iraní con motivo del Nowruz.
Declaró que los ataques de Estados Unidos e Israel se basan en la ilusión de que, al matar a los principales dirigentes de Irán, podrían provocar que el gobierno caiga.
Jamenei no ha sido visto en público desde que se convirtió en líder supremo tras el asesinato de su padre, el ayatolá Alí Jamenei, en ataques israelíes al comienzo de la guerra en los que, según informes, también el hijo resultó herido.
El principal portavoz militar de Irán, el general Abolfazl Shekarchi, advirtió el viernes que “parques, áreas recreativas y destinos turísticos” en todo el mundo no estarán seguros para los enemigos del país.
La amenaza renovó las preocupaciones de que la República Islámica pueda volver a utilizar ataques por parte de milicianos más allá de Oriente Medio como táctica de presión.
Estados Unidos desplegó otros tres buques de asalto anfibio y aproximadamente 2.500 infantes de Marina adicionales en Oriente Medio, dijo a The Associated Press un funcionario estadounidense.
Otros dos funcionarios confirmaron el despliegue de los buques, sin decir hacia dónde se dirigían. Los tres declararon a condición de guardar el anonimato para hablar sobre operaciones militares delicadas.
La noticia del despliegue llega pocos días después de que Estados Unidos redirigiera otro grupo de buques de asalto anfibio que transportan a 2.500 infantes de Marina desde el océano Pacífico hacia Oriente Medio.
Dichos efectivos se sumarán a más de 50.000 soldados estadounidenses que ya están en la región.

