
Funcionarios señalan que cuatro miembros clave de la región consideran necesario reducir el poder militar iraní antes de alcanzar un alto al fuego.
RT.-.Los países del Golfo Pérsico, que inicialmente se oponían a una guerra contra Irán, ahora están instando a Estados Unidos a que continúe con los ataques, con el objetivo de mermar la capacidad militar iraní antes de considerar un alto el fuego, según afirmaron a The Times of Israel cuatro altos funcionarios de la región.
Según estas fuentes, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Catar y Baréin buscan garantizar que la República Islámica salga del conflicto con su poder militar lo suficientemente debilitado como para “dejar de representar una amenaza”.
Algunos incluso están evaluando la posibilidad de sumarse a la ofensiva, indicaron los funcionarios, que hablaron bajo condición de anonimato.
La perspectiva de los países del Golfo
Antes del inicio del conflicto, estos países habían advertido al presidente estadounidense, Donald Trump, contra una escalada militar.
“Había serias dudas de que los ataques lograran frenar las actividades desestabilizadoras de Irán”, señaló un diplomático de la región, destacando que existía consenso en favor de una salida diplomática.
Sin embargo, Estados Unidos e Israel desestimaron esa postura y decidieron lanzar su agresión militar. Tras las represalias iraníes contra sus vecinos, varios países del Golfo considerarían ahora que el conflicto debe continuar hasta debilitar significativamente a Teherán, marcando un cambio en su posición inicial respecto a la guerra.
Mientras, otro funcionario expresó su malestar por la ofensiva militar de Israel contra Hezbolá en el Líbano. “La región no ha olvidado Gaza”, señaló.
“Cualquier buena voluntad que pudo haberse generado por el debilitamiento de Irán se está perdiendo por lo que Israel está haciendo en Líbano”, advirtió.
Ulitimátum aplazado
Este lunes, Donald Trump declaró que si las conversaciones entre Washington y Teherán sobre la resolución del conflicto no tienen éxito, EE.UU. seguirá lanzando ataques contra el país persa.
En comentarios a la prensa, el mandatario estadounidense abordó la cuestión de la celebración de conversaciones con Irán orientadas a una “resolución completa y total” de las hostilidades en Oriente Medio.
“Estamos haciendo un periodo de cinco días, veremos cómo va. Y si todo sale bien, terminaremos resolviendo esto. De lo contrario, simplemente seguimos dándolo todo”, manifestó Trump.
Previamente, el inquilino de la Casa Blanca anunció que Washington y Teherán han mantenido en los últimos dos días conversaciones “muy positivas y productivas” orientadas a una “resolución completa y total” de las hostilidades.
En un mensaje en Truth Social, señaló que esos diálogos continuarán esta semana y que, en función de su tono y carácter, ha ordenado al Departamento de Guerra aplazar durante cinco días cualquier ataque contra centrales eléctricas e infraestructuras energéticas iraníes.
Agresión contra Irán
La madrugada del sábado 28 de febrero, Israel y EE.UU. iniciaron una agresión conjunta contra Irán con el objetivo declarado de “eliminar las amenazas” de la República Islámica.
Los bombardeos causaron la muerte del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jameneí, y de varios altos cargos militares, entre ellos el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Ali Larijani; el comandante de la milicia Basij, Gholamreza Soleimani; y el ministro de Inteligencia, Esmaeil Khatib. Mojtabá Jameneí, hijo del fallecido líder supremo, fue elegido como su sucesor.
Desde el inicio de las hostilidades, más de 1.300 civiles han fallecido en Irán y más de 18.000 personas han resultado heridas, según las autoridades de la nación persa.
Además, han sido destruidas o gravemente dañadas miles de infraestructuras civiles, viviendas, centros médicos y escuelas.
Como represalia por la agresión, Teherán ha lanzado decenas de oleadas de misiles balísticos y drones contra Israel y contra bases estadounidenses en países de Oriente Medio.
Además, la República Islámica realizó una serie de ataques masivos, que alcanzaron “instalaciones petroleras vinculadas a Estados Unidos” en varios países de Oriente Medio, en respuesta a los bombardeos sufridos por su infraestructura energética.
Asimismo, Irán bloqueó casi por completo el estrecho de Ormuz, ruta marítima por donde circula alrededor de 20 % de todo el petróleo y gas que se comercia en el mundo, lo que ha disparado los precios de los combustibles.

