
POR STEVEN SLOAN
WASHINGTON (AP) — Para algunos de sus críticos conservadores, este es el escándalo que podría por fin derribarlos. Su resistencia a testificar resultó inútil.
Y ahora, ante otra pelea épica, están aprovechando sus considerables habilidades políticas para intentar darle la vuelta a la situación frente a sus acusadores.
Para Bill y Hillary Clinton, los años 90 han vuelto.
Los Clinton tienen previsto testificar el jueves y el viernes en una investigación de la Cámara de Representantes sobre Jeffrey Epstein, como parte de un acuerdo con los republicanos después de que quedara claro que el Congreso —con la ayuda de algunos demócratas— estaba dispuesto a declararlos en desacato si se negaban a cooperar.
Para la pareja, curtida en mil batallas, se trata de una pelea más en Washington. Y, como tantas de las anteriores, esta es otra mezcla de decisiones cuestionables, conducta sexual inapropiada, dinero y poder.
Durante su campaña de 1992, Bill Clinton presentó su candidatura como “dos por el precio de uno”, anticipando un matrimonio presidencial nunca visto, con una cónyuge cuyas credenciales profesionales rivalizaban con las suyas.
En los años transcurridos desde entonces, esa alianza ayudó a los Clinton a capear repetidos escándalos, incluidos algunos tan personales que habrían destrozado muchas otras relaciones.
Cuando su carrera política tocaba a su fin, la de ella iba en ascenso tras su elección para el Senado de Estados Unidos por Nueva York; luego se desempeñó como secretaria de Estado antes de convertirse en la candidata demócrata a la presidencia en 2016.
Para quienes llevan mucho tiempo siguiendo a los Clinton, este momento es un recordatorio de que la pareja —criada en la política de la época de la guerra de Vietnam y el Watergate— nunca ha estado lejos del fragor de una batalla cultural.
Y con el caso Epstein desarrollándose de manera impredecible en todo el mundo, los Clinton vuelven a estar envueltos en el escándalo del momento.
“Es una especie de coda triste, pero apropiada, para unas vidas políticas extraordinarias”, apuntó David Maraniss, que ha escrito dos biografías de Bill Clinton.
No hay pruebas de irregularidades por parte de ninguno de los dos en lo que respecta a Epstein, un delincuente sexual convicto que se suicidó en la cárcel en 2019 mientras esperaba un juicio por cargos de tráfico sexual.
Pero Epstein tuvo vínculos con Bill Clinton durante años, y visitó la Casa Blanca en múltiples ocasiones en la década de 1990, según los registros de visitantes.
Después de que Clinton dejase el cargo, Epstein participó en sus actividades filantrópicas y el expresidente voló varias veces en su avión privado.
“Viajar en el avión de Epstein no mereció los años de interrogatorios posteriores”, escribió Bill Clinton en sus memorias de 2024. “Ojalá nunca lo hubiera conocido”.
Los vínculos de Bill Clinton con Epstein
El verano pasado, el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, controlado por republicanos, emitió citaciones para los Clinton. Durante meses, Bill Clinton, de 79 años, y Hillary Clinton, de 78, ignoraron en gran medida el asunto en público, pero esa actitud se volvió más difícil de sostener en diciembre, cuando el expresidente apareció profusamente en la primera tanda de los archivos de Epstein.
Entre los miles de documentos hechos públicos, algunas fotos lo mostraban en un avión privado, incluida una con una mujer —cuyo rostro está tapado— sentada a su lado que lo rodea con el brazo.
En otra aparecía en una piscina con la confidente de larga data de Epstein, la socialité británica Ghislaine Maxwell, y otra persona con el rostro oculto.
Otra imagen retrataba a Bill Clinton en un jacuzzi con una mujer, también con la cara censurada.
El presidente del Comité de Supervisión, James Comer, diputado por Kentucky, amenazó con declarar a los Clinton en desacato si no cumplían con las citaciones, una medida histórica ya que nunca se ha obligado a un expresidente a comparecer ante el Congreso.
Entre su primer y su segundo mandato, Donald Trump invocó ese precedente para rechazar una citación del comité que investigaba el ataque del 6 de enero de 2021 al Capitolio de Estados Unidos.

