
POR MIKE CATALINI
El secretismo que rodea la seguridad de la Casa Blanca dificulta obtener detalles, pero la batalla judicial del presidente Donald Trump por su salón de baile arroja algo de luz sobre un búnker subterráneo en el lugar que ha tenido un papel en la historia.
El búnker salió a la luz en la disputa judicial del gobierno de Trump contra el National Trust for Historic Preservation, que impugna el proyecto del salón de baile de 90.000 pies cuadrados (8.400 metros cuadrados) en Washington.
Un tribunal federal de apelaciones permitió la semana pasada que el presidente continúe con la construcción del proyecto de 400 millones de dólares en el sitio de la antigua Ala Este, que fue demolida el otoño pasado.
Ese fallo dejó en suspenso la orden de un juez de un tribunal inferior que bloqueó la construcción sobre el nivel del suelo, pero eximió los trabajos destinados a garantizar la seguridad y la protección de la Casa Blanca.
La apelación del gobierno citó materiales necesarios para crear una instalación fortificada, entre ellos la incorporación de refugios antibombas, dispositivos militares y un centro médico.
El papel del búnker en la historia presidencial
La historia del búnker bajo el Ala Este se remonta a la presidencia de Franklin D. Roosevelt, cuando se instaló un refugio antibombas subterráneo en 1942 después de que Estados Unidos entrara en la Segunda Guerra Mundial.
Aparte de eso, hay pocos detalles debido al secretismo derivado de la seguridad presidencial.
Garrett Graff, historiador y autor especializado en seguridad nacional, señaló que el Centro de Operaciones de Emergencia Presidencial bajo el Ala Este siempre estuvo pensado para un uso de corto plazo.
“La idea de la evacuación presidencial y de la continuidad de la presidencia es sacar al presidente del lugar donde todo el mundo sabe que está y llevarlo a un sitio donde la gente no sepa dónde está”, explicó Graff.
Entre las personas notables que han tenido que huir al búnker subterráneo figura el vicepresidente Dick Cheney, llevado allí por los ataques del 11 de septiembre de 2001.
Un agente del Servicio Secreto irrumpió en una sala del Ala Oeste, agarró a Cheney por el cinturón y el hombro y lo condujo al búnker debajo de la Casa Blanca. “No dijo: ‘¿Vamos?’”, contó Cheney a NBC News años después. “No fue cordial al hacerlo”.
Más recientemente, Trump fue llevado a toda prisa al búnker en 2020 en medio de protestas derivadas de la muerte de George Floyd.
En ese momento, en el edificio se podían oír cánticos de manifestantes en Lafayette Park, y agentes del Servicio Secreto y de la policía local tuvieron dificultades para controlar a la multitud.
Por qué un salón de baile importa para un búnker
Matthew Quinn, subdirector del Servicio Secreto, escribió en documentos judiciales que es importante que el proyecto del salón de baile siga adelante por razones de seguridad en la Casa Blanca.
“Se necesita una losa y una estructura de recubrimiento sobre el nivel del suelo para garantizar que estructuras subterráneas clave con un propósito de seguridad queden debidamente protegidas y reforzadas”, escribió Quinn.
Añadió: “Dejar el proyecto sin terminar pone en peligro la capacidad del Servicio Secreto de cumplir su misión legal de proteger al presidente”.
Trump ofreció el mes pasado una lista de lo que se está haciendo para reforzar la seguridad mientras se construye el salón de baile.
“El techo es a prueba de drones. Tenemos sistemas seguros de manejo de aire. Ya sabe, pasan cosas malas en el aire si hay gente mala”, indicó el mandatario.
“Tenemos biodefensa por todas partes. Tenemos telecomunicaciones y comunicaciones seguras por todas partes. Estamos construyendo refugios antibombas. Estamos construyendo un hospital y unas instalaciones médicas muy importantes”.
El presidente recurrió a las redes sociales para criticar el fallo del tribunal inferior y sostuvo que la parte subterránea no funcionaría sin la instalación sobre el nivel del suelo.
Qué sigue en la batalla legal por el salón de baile
El National Trust for Historic Preservation ha argumentado que Trump se excedió en su autoridad al avanzar con el proyecto sin obtener la aprobación de agencias federales y del Congreso.
El juez federal de distrito Richard Leon falló a favor del grupo sin fines de lucro a finales de marzo, pero dejó su decisión en suspenso brevemente mientras permitía que continuaran los trabajos subterráneos. El gobierno apeló.
El Tribunal de Apelaciones para el Circuito del Distrito de Columbia tiene programada una audiencia para el 5 de junio con el fin de revisar el caso.
Los contribuyentes pagarán los aspectos de seguridad del proyecto, aunque Trump ha dicho que el costo del salón de baile se cubrirá con donaciones de personas adineradas y corporaciones. Ha señalado que se trata de una incorporación largamente esperada al complejo de la Casa Blanca.
El presidente escribió en una publicación en redes sociales: “La parte subterránea está ligada a la parte superior y está al servicio de ella”.
Lo que eso significa en la práctica no está claro y depende en parte del resultado del litigio.

