POR MAURICIO SAVARESE

BRASILIA, Brasil (AP) — El acuerdo comercial entre el bloque sudamericano Mercosur y la UE, que coronó un cuarto de siglo de conversaciones, ofrece cierto alivio en un momento en que los movimientos unilaterales han dominado el panorama geopolítico, afirmó el vicepresidente de Brasil, Geraldo Alckmin.

Él fue uno de los negociadores clave del acuerdo alcanzado a finales de 2024, que entra en vigor de manera provisional el 1 de mayo.

“En un momento en que el mundo lo necesitaba mucho, en una época de proteccionismo, un mundo duro, esto envía el mensaje de que es posible abrir mercados”, expresó Alckmin el miércoles, durante una entrevista con medios —entre ellos The Associated Press— en el palacio presidencial en Brasilia.

“Es el mayor acuerdo entre bloques comerciales del mundo. Un mercado de 22 billones de dólares y 720 millones de personas”.

La férrea oposición de agricultores y ambientalistas retrasó el acuerdo en diciembre. Luego se topó con otro obstáculo después de que legisladores de la UE enviaron el acuerdo al poder judicial del bloque.

La Comisión Europea, el brazo ejecutivo de la UE, respondió diciendo que aplicaría el acuerdo de manera provisional, lo que evita al Parlamento Europeo. Después de que el acuerdo comercial se implemente, se detendrá si el Tribunal de Justicia de la UE falla en su contra.

Alckmin señaló que no concluir el acuerdo con la UE habría significado quedarse atrás mientras otros competidores concretaban otros acuerdos.

“Es un ganar-ganar. Ganan las sociedades de los países del Mercosur y también los 27 países de la UE”, añadió Alckmin, quien espera un aumento de las exportaciones brasileñas al bloque de alrededor del 13% por año.

El acuerdo comercial transatlántico se firmó el 17 de enero. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, rindió homenaje en repetidas ocasiones a la administración del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva por sus esfuerzos para concretar el acuerdo pese a la oposición en Europa.

Brasil es, por mucho, la mayor economía del Mercosur, con un producto interno bruto estimado en más de 2,3 billones de dólares en 2025.

Alckmin confirmó que se negocian otros posibles acuerdos con Emiratos Árabes Unidos y Canadá.

Cambio de postura y de época

Hace dos décadas, Alckmin y Lula estaban en bandos opuestos en casi todos los temas, incluidas las negociaciones de un acuerdo entre la UE y el bloque que integran Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay.

Mientras el hombre que entonces era gobernador del poderoso estado de Sao Paulo defendía un pacto con naciones europeas, Lula no lo hacía.

Avanzando hasta 2022, ambos unieron fuerzas para sacar del poder al entonces presidente Jair Bolsonaro, a quien consideraban un riesgo para la democracia de Brasil.

Los dos se acercaron al centro político. Lula nombró a Alckmin su ministro de Industria y Comercio, uno de los principales negociadores del gobierno en cualquier frente.

La victoria de Lula en 2022 para un tercer mandato no consecutivo y su intento de reelección este año no aseguraban que el acuerdo comercial Mercosur- UE siguiera adelante, pero las conversaciones cobraron un nuevo impulso después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, asumió el cargo el año pasado e impuso aranceles contra varios países, incluido Brasil.

El presidente francés Emmanuel Macron, uno de los críticos del acuerdo, ha exigido salvaguardas para monitorear y frenar una gran disrupción económica en la UE, un aumento de regulaciones en las naciones del Mercosur —como restricciones a pesticidas— y más inspecciones de importaciones en los puertos de la UE.

Alckmin rechazó la acusación de que los países del Mercosur se preocupan menos por la preservación ambiental, como han dicho algunos agricultores de la UE.

“Si hay un país que es un modelo de preservación ambiental, ese es Brasil… Brasil redujo la deforestación en 50%”, aseguró Alckmin.

“Así que nadie está demasiado asustado en ninguno de los dos lados; si hay un auge de importaciones, cualquiera de los dos (bloques) puede pedir salvaguardas”, agregó.

La implementación completa del acuerdo podría tardar hasta 12 años, algo que Alckmin considera clave para que las empresas del Mercosur mejoren la productividad y la calidad de miles de productos.

Indicó que las industrias de frutas, carne de res y azúcar del bloque sudamericano estarán entre las primeras en beneficiarse, pero muchas más lo harán con el tiempo.

“Es mejor hacerlo gradualmente que no hacerlo en absoluto. Este fue un acuerdo muy bien construido”, expresó.