
El geólogo y ambientalista entiende que es obligatoria la industrialización de los desechos sólidos para frenar la grave contaminación de los recursos hídricos.
SANTO DOMINGO. – El reconocido geólogo y ambientalista Osiris de León advirtió hoy que el incorrecto manejo de los residuos sólidos y líquidos en el Gran Santo Domingo (GSD) se mantiene como el principal problema ambiental del país, y que eso no amerita discusión porque todo ciudadano capitalino en algún momento se ha quejado del grave problema ambiental del vertedero de Duquesa, y de la severa contaminación de las aguas subterráneas que reciben altísima carga bacterial aportada por los inodoros de los mismos ciudadanos.
El experto señaló que esta crisis estructural demanda con urgencia la transición hacia un modelo moderno de industrialización de la basura para frenar el colapso ecológico en la principal demarcación urbana de la República Dominicana, que es el Gran Santo Domingo.
El especialista recordó que su diagnóstico sobre esta problemática comenzó formalmente el 28 de marzo de 1987, cuando el entonces presidente de la República, Joaquín Balaguer, creó la Comisión Nacional para el Medio Ambiente mediante el Decreto Presidencial 155-87.
En dicha entidad, De León fue designado como consejero científico con la tarea directa de evaluar el impacto de la contaminación en el suelo, el subsuelo y las aguas subterráneas del territorio nacional.
De León rememoró que, desde finales de la década de los 80, la falta de políticas públicas eficientes provocaba que todas las alcaldías del país depositaran los residuos sólidos urbanos a orillas de los ríos.
Esta práctica negligente se diseñaba de forma deliberada para que, durante los días de fuertes lluvias, las crecidas de los caudales arrastraran los desechos de los vertederos, trasladando el problema ambiental hacia las costas y ecosistemas marinos.
Asimismo, el ambientalista criticó el peligroso modelo de desarrollo inmobiliario que ha imperado en el Gran Santo Domingo, donde históricamente en cada torre habitacional se construyen dos pozos tubulares.
De acuerdo con el experto, mientras un pozo se utiliza de forma rutinaria para descargar directamente las aguas de los inodoros hacia el subsuelo calizo y poroso, el otro pozo se destina a la extracción de agua contaminada que es usada para el consumo de los residentes.
El geólogo enfatizó que esta alarmante combinación arquitectónica provoca que la población del Gran Santo Domingo consuma agua subterránea previamente contaminada con los desechos provenientes de los propios inodoros urbanos.
Esta alarmante realidad expone a millones de ciudadanos a graves riesgos de salud pública y evidencia la saturación del subsuelo debido a décadas de vertidos líquidos e inyecciones de contaminantes orgánicos sin ningún tipo de tratamiento previo.
Finalmente, el científico reiteró que la única solución viable para mitigar este pasivo ambiental es clausurar las prácticas del pasado y apostar por tecnologías de vanguardia que permitan la clasificación, el reciclaje y el aprovechamiento energético de los desperdicios.
De León exhortó a las autoridades municipales y nacionales, y al sector privado, a unificar esfuerzos para materializar la industrialización de los desechos y erradicar esas fuentes de contaminación que preocupan al país.

