POR NICOLE WINFIELD and SUMAN NAISHADHAM

MADRID (AP) — El papa León XIV desafió el domingo a Europa a reconocer las contribuciones del cristianismo a su identidad cultural, al presidir una misa en Madrid a la que asistieron más de un millón de personas y honrar las tradiciones centenarias de devoción religiosa y cultura de España.

León celebró las raíces y la cultura cristianas de España con la enorme misa matutina en el centro de Madrid y un espectáculo nocturno que contó con bailaores de flamenco, guitarra clásica y una conmovedora meditación del actor español Antonio Banderas sobre el arte, la fe y la belleza.

En sus declaraciones, León desafió a Europa a considerar cuál sería la identidad del continente sin la influencia del cristianismo. Citó su arte, su cultura y el papel desempeñado por los cristianos —“motivados por su fe”— para construir sus escuelas , hospitales y otras instituciones.

“¿En serio es posible creer que la Europa a la que tanto amamos, sería ella misma sin la huella de la fe?”, preguntó León, al exigir que se permita a la expresión religiosa mantener su lugar en la esfera pública.

Una misa matutina y procesión sobre alfombras florales

León, que llegó a España el sábado al inicio de su visita de una semana, ha querido destacar la larga tradición de cultura y devoción cristianas aquí para animar, especialmente a las generaciones jóvenes, a encontrar su fe.

Es una tarea difícil en un país antes firmemente católico donde la práctica religiosa ha ido disminuyendo en gran medida.

El domingo coincidió con la festividad católica del Corpus Domini, que a menudo incluye procesiones de fieles por pueblos y ciudades encabezadas por un sacerdote que porta la Eucaristía.

En España, como en otros países de mayoría católica, las procesiones a menudo incluyen elaboradas alfombras florales dispuestas a lo largo del recorrido.

Durante la misa del domingo, León dijo que las alfombras florales expresan los “sentimientos espirituales de este país” a modo de “altares en las calles”.

El papa dijo que no se trataba de “una supervivencia folclórica” o “de un simple adorno estético”, sino “de la fe en la presencia del Señor Resucitado, que está vivo y sigue pasando en medio de nosotros”.

Señaló que la continuidad de estas prácticas devocionales señala lo que España puede y debe ser para el mundo.

“He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe de la que beber también hoy”, dijo.

Al final de la misa, León XIV llevó una custodia dorada, o recipiente, que contenía una hostia eucarística y caminó sobre algunas de las 16 alfombras de flores que decoraban el recorrido de la procesión, de medio kilómetro (menos de media milla), al tiempo que los niños y la multitud arrojaba pétalos desde detrás de las barricadas.

Enormes multitudes reciben al papa estadounidense

La visita de León al país de 50 millones de habitantes ha atraído a enormes multitudes, con una vigilia el sábado por la noche que congregó a unos 600.000 jóvenes españoles.

Se arrodillaron durante varios minutos en oración silenciosa junto a León, lo que sugiere que, en efecto, existe interés en la fe entre los jóvenes pese a la sociedad fuertemente secularizada de España.

El domingo, su número se duplicó: los organizadores dijeron que 1,2 millones de personas habían acudido en una brillante mañana de primavera a la misa en la emblemática plaza de Cibeles de Madrid y las calles aledañas, y que más intentaban entrar.

Julián Tapiador, un consultor que acudió a la misa se dijo orgulloso de que el papa esté en España después de 15 años. Octavio Puche, un jubilado, agradeció a León por hacer el viaje.

El escándalo de abusos sexuales se cierne sobre la visita

Pese a la cálida bienvenida, el escándalo de abusos sexuales del clero, que ha estallado tardíamente en España en los últimos años, se ha cernido sobre el viaje de León. La jerarquía católica ha comenzado a afrontar su legado tras las informaciones en los medios locales.

Se espera que León se reúna con sobrevivientes mientras esté en España, pero varios grupos de víctimas se han quejado de que se les ha dejado en la oscuridad sobre cuándo se celebra la reunión y si están invitados.

Miguel Hurtado, un destacado sobreviviente que acusó a un monje de la abadía de Montserrat, a las afueras de Barcelona, de agredirlo sexualmente hace más de dos décadas, protestó el domingo frente a la embajada del Vaticano en Madrid.

Dijo que escribió al Vaticano solicitando una reunión con León y que el papa cancele su visita prevista para el miércoles al monasterio benedictino de 1.000 años de antigüedad.

Según Hurtado, son más de 400.000 víctimas.

Mientras hablaba, una multitud de monjas y otras personas se alineó en la calle frente a la embajada del Vaticano, ondeando banderas españolas y coreando consignas a favor del exdictador, el general Francisco Franco, que gobernó España con mano de hierro durante casi cuatro décadas tras la guerra civil de 1936-1939.

La Iglesia católica fue un pilar de la dictadura de Franco y, al menos hasta la década de 1960, la iglesia disfrutó de un amplio control e influencia sobre la sociedad española que disminuyó después de que la democracia echara raíces.

“¡España cristiana y no musulmana!”, gritaba la multitud.

Una forma de piedad popular que se remonta a siglos atrás

La tradición de colocar alfombras de flores —y destruirlas cuando la procesión las pisa— se remonta a hace dos siglos y también es popular en América Latina, donde además se elaboran diseños complejos con arena. Estas meticulosas composiciones se consideran una ofrenda a la Eucaristía.

Según los organizadores españoles, las 16 alfombras de flores que decoraron el recorrido de la procesión del domingo desde la plaza de Cibeles fueron preparadas por una asociación de floristas de la región norteña de Galicia.
Los floristas utilizaron más de 30.000 flores, en su mayoría de los colores amarillo y blanco de la bandera de la Santa Sede, para las alfombras, que incluyen adornos como las llaves de la Santa Sede.

Polonia ya logró que la UNESCO reconociera su tradición de alfombras florales del Corpus Domini, y Galicia intenta que su tradición sea incluida junto con la de otros países como parte del patrimonio cultural inmaterial del mundo.

En la mayoría de las regiones españolas siguen celebrándose procesiones religiosas, peregrinaciones y festividades de enorme popularidad.

Las más reconocibles son las procesiones de Semana Santa durante la última semana de Cuaresma, en las que cofradías y penitentes con túnicas desfilan con estatuas ornamentadas de Cristo y la Virgen María por ciudades, pueblos y aldeas junto a bandas de música. Estas procesiones atraen a los fieles, así como a multitudes de no creyentes y turistas.


Alicia León y Srdjan Nedeljkovic contribuyeron a este despacho.