
POR FRANKLIN BRICEÑO
LIMA (AP) — Las autoridades electorales de Perú realizaban el domingo el conteo de votos de la segunda vuelta presidencial entre la conservadora Keiko Fujimori y el progresista Roberto Sánchez que, según anticiparon, podría demorar varios días.
Luego de que los centros de votación cerraran en todo el país, Miguel Torres, el candidato a la segunda vicepresidencia por Fuerza Popular, el partido de Fujimori, dijo a periodistas que ahora “empieza la función más importante: la lucha y la defensa del voto”. Fujimori no ha hecho declaraciones a la prensa.
Roberto Sánchez, que compite por Juntos por el Perú, visitó en la cárcel al sentenciado expresidente Pedro Castillo (2021-2022) y a su salida dijo a la prensa que existe una subrepresentación de quienes votan por él que “se va a notar ahora en el conteo que recién empezará de manera oficial”.
El alza de la delincuencia se mantiene como la mayor inquietud de los peruanos en estos comicios, incluso por encima de la inestabilidad política que ha provocado el desfile de ocho presidentes en la última década.
En su cuarto intento por conquistar la presidencia, Fujimori ha prometido un gobierno de mano firme para acabar con la creciente criminalidad.
Sánchez ha criticado a Fujimori y recordó que su bancada en el Congreso impulsó varias normas que, según los críticos, dificultan el trabajo policial y favorecen a la criminalidad.
La delincuencia ha avanzado en el último quinquenio en Perú, en especial las extorsiones, que se han quintuplicado, mientras los asesinatos se han duplicado.
Por su parte, Sánchez ha indicado que una eventual gestión suya estará abierta a las inversiones internacionales, incluidas las de Estados Unidos y China, y que buscaría renegociar los contratos de extracción de recursos naturales, en especial los de minerales y gas natural.
Elección polarizada y lento conteo
Ambos candidatos llegaron al balotaje en un empate técnico, según los sondeos, y en medio de un elevado número de indecisos. Quien gane gobernará por cinco años desde el 28 de julio.
La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), organizadora de los comicios, informó tras el cierre de la votación que en unas cuatro horas daría un avance del conteo, sin brindar más detalles.
Roberto Burneo, titular del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), indicó por su lado a la prensa que “los resultados oficiales serán conocidos progresivamente” e instó a la ciudadanía y a los partidos políticos “a mantener la serenidad y actuar con responsabilidad democrática durante las horas y los siguientes días”.
Además aseguró que en los comicios no ha habido fraude. “Negamos cualquier narrativa de fraude que busque desmerecer la legitimidad del proceso electoral”.
Estados Unidos siguió de cerca la votación. El embajador de ese país, Bernie Navarro, visitó un colegio de Lima para observar que hubiera “transparencia”, dijo a su salida a la televisora Latina. “Estados Unidos quiere trabajar con cualquier candidato que salga”, aseveró.
Más del 70% del electorado no votó por ninguno de los dos candidatos en la primera vuelta de abril. Fujimori sumó 17,18% mientras que Sánchez obtuvo 12,03%. Sondeos de fines de mayo daban a ambos un elevado nivel de rechazo.
Magali Quiquia, de 44 años y que vendía un tradicional plato peruano llamado “pachamanca” en las afueras de un colegio en Lima, dijo a The Associated Press que su voto fue nulo porque ninguno de los dos candidatos la convencieron.
“Hace cinco años me decepcionó Castillo con su corrupción y el ‘sombrero’ Roberto Sánchez es igual… Keiko Fujimori tampoco ha hecho nada teniendo tantos congresistas”, dijo mientras servía un plato a un cliente.
Los que se oponen a Fujimori la relacionan con la herencia autoritaria y de corrupción del gobierno de su padre Alberto Fujimori (1990-2000), mientras los cuestionamientos a Sánchez apuntan al temor de su alianza con Castillo, percibido como corrupto y caótico.
En la breve gestión de 16 meses de Castillo hubo más de 70 cambios ministeriales.
La agencia de calificación crediticia Fitch Ratings sostuvo en un análisis previo al balotaje que una victoria de Fujimori “impulsaría la inversión privada y la ejecución de proyectos”, mientras que si gana Sánchez “aumentaría la incertidumbre sobre impuestos, regalías, estabilidad contractual e intervención estatal”.
Sin embargo, destacó que “independientemente de quién gane” los problemas de gobernabilidad de Perú y la composición del Congreso bicameral, en el que ningún partido tiene mayoría, “limitarán la capacidad del próximo gobierno” para impulsar reformas claves.

