
EDITORIAL
Los devastadores terremotos que han golpeado a Venezuela, con un saldo trágico cuya magnitud aumenta cada hora, han generado una contundente respuesta solidaria en la República Dominicana.
No podía ser de otra forma, dados los lazos de amistad que históricamente han unido a los dominicanos con los venezolanos. Esta unión se personifica en el Padre de la Patria, Juan Pablo Duarte, quien vivió y murió allí, y se dinamiza hoy a través de la gran comunidad venezolana que lleva una vida activa en la República Dominicana.
Los reportes de los decesos como consecuencia del fenómeno telúrico ya incluyen a ciudadanos dominicanos, lo que aporta una trágica certidumbre a la aseveración sobre los indisolubles vínculos entre ambas naciones.
Ciudadanos, empresarios, comunicadores, artistas, establecimientos comerciales, el Gobierno y el Partido de la Liberación Dominicana, entre otros, han unido esfuerzos para ayudar a las miles de familias afectadas por el desastre.
Produjo honda satisfacción escuchar a la señora presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, referir que la República Dominicana está entre las primeras naciones que le han hecho llegar asistencia a su país.
Tras confirmarse la magnitud del desastre, han surgido de manera simultánea y espontánea, en distintos puntos de la República Dominicana, iniciativas de colaboración que evidencian el compromiso y la sensibilidad del pueblo dominicano ante el sufrimiento de una nación hermana.
A pocas horas de la tragedia, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) anunció la disposición de una brigada de médicos, enfermeras y personal de apoyo vinculados a la organización para colaborar en las labores de asistencia humanitaria, conforme a los mecanismos que establezcan las autoridades de la República Dominicana y Venezuela.
Por intermedio de las secretarías de Relaciones Internacionales y Salud, se informó que la Casa Nacional Reinaldo Pared Pérez del PLD ha sido habilitada como centro de acopio humanitario, donde se recibirán medicamentos, alimentos no perecederos, agua potable, artículos de higiene, ropa, frazadas y otros insumos de primera necesidad.
En momentos de tanto dolor, el pueblo dominicano vuelve a demostrar su espíritu solidario y que la hermandad entre los pueblos se hace sentir en las grandes adversidades. El dolor del pueblo venezolano es, rigurosamente, el dolor del pueblo dominicano.

