Santo Domingo. — Ante la profunda preocupación ciudadana sobre cómo construir edificaciones seguras que eviten el colapso estructural visto recientemente en Venezuela, el geólogo y ambientalista Osiris de León advirtió que la ciudad de Santiago requiere criterios de construcción diametralmente opuestos a los utilizados en el Distrito Nacional, debido a su particular composición geológica.

Durante su intervención en el programa A Diario, el experto en sismología y estudios de suelo explicó que gran parte del territorio de Santiago, especialmente las zonas de expansión hacia el este (salida hacia La Vega) y oeste (salida hacia Navarrete y Mao), está compuesto por arcilla clásica de la formación Mao, un tipo de suelo flexible que no ofrece la misma rigidez que las rocas calizas de Santo Domingo.

Al responder a la interrogante de cómo blindar la ciudad ante posibles terremotos, De León fue enfático en los siguientes puntos clave:

• Efecto de amplificación local: En suelos blandos como las arcillas de Santiago, la onda sísmica de corte permite el paso a velocidades de entre 80, 90 y 100 metros por segundo. Esto produce un efecto de amplificación local que multiplica drásticamente las fuerzas destructivas del sismo.

• La historia como advertencia: El tipo de suelo no es un asunto menor. La historia ha demostrado la vulnerabilidad de la zona: el Santiago Colonial fue destruido por un terremoto en 1572, al igual que Jacagua en 1582. El colapso histórico de la ciudad no fue por la arquitectura, sino por el tipo de suelo blando.

• El peligro de rigidizar sin sentido: El geólogo señaló que el diseño sismorresistente en Santiago no está del todo regulado ni aplicado correctamente. A veces, los proyectistas intentan dar “robustez” rigidizando los pisos, lo cual no es suficiente si el suelo de cimentación no responde adecuadamente a las sacudidas telúricas.

• Excepciones geológicas: El experto reconoció que existen contadas excepciones en la provincia, como los cerros de Gurabo (con una roca caliza modesta) y sectores al sur de la ciudad (con formaciones de lutita), que brindan una mejor respuesta ante un sismo. Sin embargo, el resto exige un manejo cauteloso e ingenieril riguroso.

Finalmente, Osiris de León aseguró que ya muchos profesionales, universidades y gremios en Santiago están asumiendo este tema con el rigor que exigen las circunstancias, a fin de introducir los correctivos de lugar y evitar tragedias masivas.