SANTO DOMINGO. – Cientos de ciudadanos se concentraron la tarde de este jueves en las inmediaciones de la Plaza de la Bandera, frente al Tribunal Constitucional, para manifestar un firme rechazo a la reforma fiscal y a las modificaciones del nuevo Código Penal.

Los manifestantes calificaron estas últimas medidas como una «ley mordaza» que atenta directamente contra la libertad de expresión en el país.

La movilización pacífica, convocada por el colectivo Somos Pueblo y la artista Melymel, comenzó a las 3:00 p. m. bajo consignas como “El pueblo unido jamás será vencido”.

A pesar de las lluvias registradas en el Gran Santo Domingo, los asistentes acudieron portando pancartas, banderas nacionales y cacerolas, sumando esta acción a los cuatro días consecutivos de cacerolazos que se han reportado en diversos sectores del Distrito Nacional.

Además del reclamo legal, los participantes expresaron su descontento por problemáticas sociales críticas, tales como:

El alto costo de la canasta básica familiar y el precio de los combustibles.

El incremento de los impuestos contemplados por el Poder Ejecutivo.

La inseguridad ciudadana y las denuncias de abuso policial.

El constante sometimiento de préstamos internacionales en el Congreso Nacional.

La jornada concluyó al caer la noche de manera gradual y sin incidentes de violencia. No obstante, se registró un fuerte congestionamiento vehicular en la zona debido a que un grupo de manifestantes paralizó el tránsito durante más de treinta minutos en la intersección de las avenidas Luperón y 27 de febrero.

Los manifestantes denunciaban el alto costo de la vida, cuestionaban decisiones gubernamentales y defendían lo que calificaron como el derecho de la ciudadanía a expresar su inconformidad de manera pacífica.

Durante la protesta, los manifestantes exhibieron carteles con frases como “No a la Ley Mordaza”,” La libertad de expresión no se negocia” y “No criminalicen la opinión”, mientras reclamaban que el Congreso modificara las disposiciones que consideran lesivas para el ejercicio del periodismo y el derecho ciudadano a expresarse libremente.

Durante toda la jornada mantuvieron una actitud preventiva, procurando el equilibrio entre el derecho a la protesta y la movilidad de miles de ciudadanos.

La circulación vehicular fue uno de los principales desafíos. La avenida Luperón y las intersecciones que rodean la Plaza de la Bandera registraron extensos taponamientos, obligando a numerosos conductores a buscar rutas alternas.

Los agentes de la Digesett trabajaron de manera constante para habilitar pasos temporales y agilizar el desplazamiento, mientras negociaban con los manifestantes para que despejaran parcialmente algunos carriles.