
POR SERGIO RODRIGO RUÍZ,
SUMAN NAISHADHAM and AKRAM OUBACHIR
CEUTA, España (AP) — España instaló una barrera de contención de 500 metros (1.600 pies) de longitud en la frontera marítima entre Ceuta, su enclave en el norte de África, y el vecino Marruecos después que decenas de miles de migrantes cruzaran la frontera a principios de la semana.
Al menos 67 migrantes murieron, indicó el gobierno español el sábado, incluidos algunos que se ahogaron y otros que fallecieron en una estampida para cruzar un espigón.
La llegada repentina de entre 50.000 y 60.000 migrantes al territorio entre el jueves y el viernes desató una crisis humanitaria y reavivó el debate migratorio en Europa y más allá, aunque la mayoría de los migrantes pronto regresaron.
Los críticos del gobierno socialista de España, en particular políticos de derecha y de ultraderecha, aprovecharon las imágenes dramáticas de multitudes irrumpiendo en Ceuta, que se encuentra en el Estrecho de Gibraltar, en la entrada del mar Mediterráneo, y ha sido una posesión española desde 1580.
La política migratoria de España se ha centrado en conceder estatus legal a trabajadores sin autorización para impulsar su economía, en contraste con las políticas antinmigración y prodeportación que se promueven en gran parte de la UE y en Estados Unidos.
El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, criticó la reacción de algunos líderes de la UE ante los hechos en Ceuta, al afirmar que los llamados a suspender a España de la zona Schengen sin fronteras de la UE estaban impulsados “por prejuicios, desinformación, ignorancia o intereses políticos”.
A pesar de la crisis de Ceuta, España en los últimos años ha tenido menos migrantes ilegales que sus vecinos mediterráneos Italia y Grecia.
Un puñado de migrantes exhaustos que nadaron hasta la playa urbana del Tarajal el sábado por la mañana fueron recibidos por soldados que los escoltaron de regreso a través de la frontera.
“Somos implacables contra aquellos que incumplen la ley”, dijo el ministro español del Interior, Fernando Grande-Marlaska, a reporteros el sábado.
Ante la pregunta sobre cómo pudo ocurrir la entrada masiva dada la fuerte seguridad en ambos lados de la frontera y sobre si Marruecos suponía una amenaza para Ceuta, Marlaska defendió al gobierno de Rabat.
“Los sucesos exigen una evaluación por parte de España y Marruecos”, señaló. Pero fue la cooperación con el país vecino lo que permitió a España “revertir la situación en 24 horas”.
“Marruecos no es ninguna amenaza ni para Ceuta ni para el resto de España. Es un socio absolutamente fiable”, enfatizó Marlaska.
Líderes de la UE piden respuesta coordinada
Otros países de la Unión Europea pidieron conversaciones urgentes y una respuesta coordinada a la situación en Ceuta.
“No podemos permitir cruces masivos incontrolados, la instrumentalización de la migración u otras amenazas híbridas para crear la percepción de que es posible la entrada ilegal en la Unión Europea.
Que la entrada ilegal de un migrante pueda convertirse en una estancia legal”, indicaba una carta a altos funcionarios de la UE, difundida el sábado por la oficina de la primera ministra danesa.
“Esa percepción alentará nuevos intentos, socavará la confianza en nuestra política migratoria común y tendrá repercusiones para todos los Estados miembros”.
Los mandatarios de Italia, Dinamarca, Austria, Bélgica, Bulgaria, Chipre, Croacia, la República Checa, Estonia, Finlandia, Alemania, Grecia, Hungría, Letonia, Lituania, Malta, Países Bajos, Polonia, Rumanía, Eslovenia, Eslovaquia y Suecia firmaron la carta en que pedían a la actual presidencia irlandesa de la UE que convoque una videoconferencia de ministros del Interior.
Sánchez también pidió una videoconferencia de ministros del Interior de la UE para “permitirnos establecer una respuesta común a situaciones de este tipo y reafirmar que la seguridad de nuestras fronteras exteriores es una responsabilidad compartida de todos los Estados miembros, y no sólo de aquellos en primera línea de la Unión”.
La primera ministra italiana Giorgia Meloni ha amenazado con suspender el acuerdo Schengen de fronteras abiertas de Italia con España, e Italia estaba reimponiendo controles fronterizos para las personas que llegaban desde España por aire y mar .
“En el contexto internacional actual, la Unión Europea no puede permitirse este tipo de reacción egoísta, polarizadora e ilegal”, escribió Sánchez en su carta.
Migrantes regresan a Marruecos
Cientos de migrantes continuaron regresando a Marruecos el sábado. Hambrientos y enfadados, algunos descalzos o sin camiseta y otros con lesiones visibles, dijeron que se marchaban de Ceuta tras lo que describieron como un trato degradante en el lado español de la frontera.
Los migrantes caminaron a lo largo de un largo tramo de rompeolas antes de colarse en Marruecos por una pequeña brecha en la valla fronteriza.
La mayoría de los migrantes eran marroquíes, y un número menor procedía del África subsahariana.
“Decidí volver por mi cuenta”, dijo Ouail Lamzeiz. “Pasé ocho días en Ceuta, y estaba a punto de conseguir una cama en el centro de migrantes, pero no había comido en días. Ni siquiera los marroquíes de allí ayudaron”, agregó, mostrando un documento que respaldaba su relato.
Los migrantes detallaron que pasaban las noches durmiendo en los bosques alrededor de Ceuta porque no podían encontrar refugio, y que a menudo se peleaban por la comida.
Othmane El Merzoug pidió a los transeúntes una llamada telefónica para poder contactar con su familia y pedirles que enviaran dinero para el viaje de regreso a su ciudad natal, a unos 305 kilómetros (189 millas) de la frontera.
La vida a lo largo de la frontera se vio alterada
A lo largo de la playa del Tarajal en Ceuta, los bañistas en gran medida ignoraban las corrientes de migrantes que caminaban hacia la frontera.
El residente de Ceuta Mohamed Abdelatif, de 21 años, dijo que la avalancha de migrantes en la frontera había roto la paz de la ciudad.
“La realidad es que no está bien”, dijo Abdelatif, antes de meterse en el agua con su novia.
Para llegar a Ceuta, en la costa norteafricana, los migrantes a menudo nadan desde la localidad marroquí de Fnideq, recorriendo unos 5 kilómetros (3 millas) para llegar a territorio español.
En respuesta a la afluencia, España desplegó sus fuerzas armadas y agentes de policía adicionales en Ceuta. En el lado marroquí, las fuerzas de seguridad se enfrentaron con migrantes.
Las autoridades utilizaron cañones de agua, gas lacrimógeno y disparos de advertencia para intentar hacer retroceder a los migrantes.
El sábado, la carretera que une Fnideq con el paso fronterizo mostraba las cicatrices de los disturbios. Vehículos calcinados permanecían a lo largo de la carretera, y el olor acre del humo aún flotaba en el aire. Los cañones de agua seguían apostados cerca.
“La normalidad de esta ciudad se ha visto notablemente perturbada como consecuencia del episodio fronterizo más duro y difícil que hemos vivido a lo largo de nuestra historia”, dijo el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas.
“A partir de ayer empezó el flujo de retorno, de manera yo creo que satisfactoria, pero se debe culminar”.
Algunos migrantes siguen decididos a quedarse
Sin embargo, algunos de los que lograron llegar a Ceuta dicen que no tienen intención de regresar. Entre ellos estaba Mohamed Hatri, un marroquí de 23 años.
“Lo han cerrado todo para que nosotros no podamos comprar algo para comer ni nada, para que nos salgamos a nuestro país”, manifestó. “Pero aunque esté cerrado todo nosotros nos vamos a quedar aquí, con hambre o sin hambre”.
Oubachir reportó desde Fnideq, Marruecos. Renata Brito en Barcelona, España, y Elena Becatoros en Atenas, Grecia,

