
SANTO DOMINGO. – El maestro Ramón Orlando Valoy, pilar indiscutible de la música tropical, celebra cinco décadas de una trayectoria impecable y revolucionaria. Su genio como arreglista, compositor y pianista ha guiado la evolución del merengue, la salsa y el son caribeño. Con humildad, el artista confiesa que el tiempo ha pasado rápido mientras se dedicaba a regalar belleza y alegría al prójimo.
El próximo 23 de septiembre, el Estadio Olímpico de Santo Domingo será el escenario del evento más monumental de su carrera. Esta emblemática velada conmemorará sus 50 años en la música con un despliegue artístico sin precedentes en la República Dominicana. El concierto promete ser una noche histórica que reunirá a múltiples generaciones en torno al legado vivo del maestro.
La genialidad de Ramón Orlando despertó a los 15 años, cuando produjo y arregló el éxito “Que no me empuje” para su padre, Cuco Valoy. Desde ese debut en 1975, el artista proyectó una cadena ininterrumpida de éxitos en cada década posterior. Su capacidad para capturar las vivencias del pueblo y transformarlas en música lo convirtió en el cómplice perfecto de su progenitor.
Durante su reciente entrevista en el programa “A Diario”, conducido por los periodistas, Cristian Jiménez, Pablo Mackini, Rosario Medina, Julián Roa, Juan Francisco Arias y Severo Rivera, el maestro repasó anécdotas de su impactante trayectoria.
Recordó la rivalidad amistosa de los años 80 con Wilfrido Vargas, cuando la legendaria banda “La Tribu” dominaba los escenarios colombianos. Esos años de sana competencia consolidaron el repertorio del merengue a nivel internacional.
Pocos conocen que Ramón Orlando posee un catálogo de composiciones tan vasto que supera los 2,000 arreglos musicales catalogados.
Además de ser el artífice de letras profundas y poéticas, su visión vanguardista lo llevó a experimentar con fusiones urbanas. El maestro fue una pieza clave en el nacimiento del “merenhouse” al colaborar en los inicios de la agrupación Proyecto 1.
El repertorio de la gran noche del 23 de septiembre incluirá himnos obligatorios de la agrupación Orquesta Internacional y su etapa solista. Clásicos románticos y bailables como “Las mil maneras” y “No hay nadie más” resonarán con fuerza en el Estadio Olímpico. Estas canciones han demostrado ser joyas poéticas donde su talento como escritor rivaliza con su maestría musical.
La producción del evento contempla una ambiciosa jornada musical que repasará lo mejor de la salsa, bachata, son y merengue. Con humor, el artista detalló que cuenta con material suficiente para mantener encendida la fiesta por más de siete horas. El concierto está diseñado para que el público disfrute cómodamente cada etapa de esta rica cronología rítmica.
El concierto aspira a establecer un hito al contar con una impresionante lista de aproximadamente 72 artistas invitados en escena. Esta gigantesca convocatoria de amigos y colegas de la industria refleja el respeto y cariño que Ramón Orlando ha sembrado. “Es lo bueno de la vida cuando tú no vives egoístamente”, afirmó el maestro sobre este histórico junte.
La representación del Cibao y la música típica tendrá una participación de honor en este masivo homenaje en Santo Domingo. Figuras de la talla de El Prodigio, Krispy, Blachy y Raquel Arias ya confirmaron su presencia para sazonar la noche con acordeón. La mezcla de estilos garantizará que la celebración del orgullo musical dominicano sea completa y diversa.
Ramón Orlando concluye que toda su brillante carrera ha sido guiada por la visión de su padre y la gracia divina. Desde que cantó sus primeras líneas a los 11 años, su camino quedó sellado para siempre en las páginas de la cultura caribeña. La cita del 23 de septiembre será la coronación de un genio que aún sigue vigente y haciendo bailar al mundo.

