BUENOS AIRES (AP) — A los 20 años Martín Taborda ha puesto en pausa el sueño de convertirse en el primer egresado universitario de su familia de clase baja de un suburbio de Buenos Aires.

Sin trabajo y con una deuda en pesos equivalente a 1.300 dólares contraída hace dos años, no puede afrontar el gasto en transporte público y libros para cursar la carrera de Abogacía en la Universidad de Buenos Aires (UBA), un centro educativo público que ha permitido a varias generaciones de argentinos pobres acceder a un título universitario.

“Estoy sin trabajo, estoy buscando, pero la situación entre los jóvenes es difícil. No hay trabajo para casi nadie en este país ahora”, comentó Taborda, que sacó un crédito con una billetera virtual en 2024 para costear los gastos de sus estudios y se volvió impagable.

Los jóvenes, la base sobre la cual Javier Milei construyó su popularidad para ganar la presidencia en 2023, son el segmento de la población más afectado por el alto endeudamiento y una bandera roja para sus aspiraciones de ser reelegido en 2027.

Mientras el gobierno del liberal Javier Milei ha manifestado que el problema de los deudores es un “asunto privado” que deberán resolver con los bancos, este jueves tuvo lugar en Buenos Aires la primera movilización de morosos en reclamo de medidas urgentes que los ayuden a aliviar la carga de sus deudas con tasas de interés más accesibles que las actuales.

“Queremos que se declare una emergencia crediticia para los seis millones de personas que no están pudiendo pagar”, dijo a The Associated Press Fernando Moyano, de 34 años, integrante de Endeudados Organizados.

U<“La gente quiere pagar, pero no puede. Deber te trae una cuestión de salud mental casi tan preocupante como la deuda misma”.

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