POR MAURICIO SAVARESE

SAO PAULO, Brasil (AP) — Los brasileños comenzaron a votar el domingo en las elecciones que enfrentan al presidente Luiz Inácio Lula da Silva con el senador Flávio Bolsonaro, opuestos ideológicos a quienes se considera con posibilidades de lograr una victoria directa.

Si ningún candidato obtiene más del 50% de los votos, los dos más votados irán a una segunda vuelta el 25 de octubre en la mayor potencia económica de América Latina. Se espera que otros 10 candidatos obtengan cifras de voto mucho menores el domingo.

Bolsonaro, de 45 años, es hijo del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro y aliado del presidente estadounidense Donald Trump.

Lula, que a sus 80 años es uno de los jefes de Estado de mayor edad del mundo, se presenta a su séptima elección presidencial y ha fortalecido los lazos con Beijing.

Aliados de Trump han encontrado apoyo en los últimos años en algunos países de América Latina, entre ellos Argentina, Colombia y Perú.

Casi 159 millones de brasileños están habilitados para votar en este tenso enfrentamiento político.

Bolsonaro se apoya en la alianza con Trump

Mientras Bolsonaro ha enfatizado su alianza ideológica con Trump, Lula ha criticado a Washington.

Lula ha hablado de los riesgos de una intervención de Estados Unidos en las elecciones brasileñas después de que el gobierno de Trump impusiera altos aranceles a las exportaciones brasileñas, revocara la visa del embajador del país en Washington y sancionara a un juez del Supremo Tribunal Federal que presidió la investigación que terminó derivando en la condena de Jair Bolsonaro, predecesor de Lula.

Lula dijo a periodistas tras votar el domingo que, de ser reelegido, necesitaría “hacer el doble de lo que hemos hecho” y expresó confianza en que ganará en la primera ronda.

Flávio Bolsonaro ha destacado su cercanía con la Casa Blanca, aunque niega que su campaña haya recibido ayuda del gobierno de Estados Unidos. Ha insistido en que Brasil necesita cerrar mejores acuerdos con el gobierno de Trump, incluida la economía de minerales raros.

Brasil estima que sus yacimientos contienen hasta 21 millones de toneladas, solo por detrás de China. Bolsonaro también ha hecho campaña con la promesa de liberar a su padre de su condena de 27 años de prisión por intentar un golpe de Estado y devolverlo a la política.

“Brasil necesita un cambio. Brasil no puede soportar tanto sufrimiento”, dijo a los periodistas en el centro de votación de Rio de Janeiro donde emitió su voto el domingo.

Los brasileños también elegirán a 27 gobernadores estatales, miembros de asambleas legislativas estatales, a los 513 diputados federales de la Cámara de Diputados y a 54 de los 81 senadores.

Hablan los votantes

Rosane Wink, de 67 años, una ingeniera jubilada, es una votante conservadora de toda la vida que apoya a Bolsonaro y su promesa de clasificar a los grupos criminales como organizaciones terroristas.

“Es una especie de terrorismo lo que nos están haciendo”, declaró Wink mientras votaba en Rio de Janeiro. El mes pasado, dijo, un delincuente le apuntó con un arma al estómago, le mordió la mano y le quitó su anillo de bodas.

Maria Ribeiro, una vendedora de teléfonos celulares de 50 años de Brasilia, indicó que votó por Bolsonaro porque quiere libertad para expresar su religión evangélica. Espera que siga los pasos de su padre.

“Voté por su padre, y no me arrepiento”, dijo.

Rosangela Resende da Rocha, de 69 años, que anteriormente era ama de casa, señaló que apoyaba las políticas sociales de Lula por ayudar a los “menos afortunados” y la forma en que se enfrenta a Trump.

“Ese loco quiere venir aquí a comprar nuestro país, para que nuestro país sea como es allá”, apuntó en un centro de votación en Brasilia. “No lo logrará si Lula gana”.

Incluso para quienes están fuera del país, los programas sociales de Lula llevaron a muchos a seguir apoyándolo.

“Gracias a Dios no necesito programas sociales, pero voto por quienes los necesitan: salud, educación, saneamiento básico, vivienda, comida”, sostuvo Catia Oliveira, una brasileña de 61 años que emitió su voto desde Portugal.

Errores de último minuto podrían decidir la contienda

Thomas Traumann, consultor político radicado en Rio de Janeiro, señala que errores de último minuto de cualquiera de los candidatos o de sus aliados podrían marcar toda la diferencia para los votantes indecisos.

“La polarización en Brasil creó una trampa. No hay un tercer candidato. Solo tienes dos opciones, y se enfrentan en una atmósfera que empeora cada vez más”, señaló Traumann. “ Es mucho más una competencia de acusaciones que una competencia de propuestas”.

Hace cuatro años, Lula derrotó a Jair Bolsonaro por 2,1 millones de votos, un margen de apenas menos de 2 puntos porcentuales.

En ese momento, los brasileños estaban molestos con la gestión del entonces presidente frente a la pandemia de coronavirus, sus amenazas reiteradas contra la democracia, sus ataques al sistema de votación electrónica y el mal estado de la economía nacional, mientras la inflación iba en aumento.

Ahora, el mandatario enfrenta una dura batalla debido a una crisis del costo de vida y a un escándalo de corrupción que involucró al mismo juez que encabezó la investigación contra Bolsonaro.

Carlos Melo, profesor de ciencia política en la Universidad Insper de Sao Paulo, afirma que algunos votantes se han cansado de Lula, quien busca un cuarto mandato no consecutivo como presidente. Es uno de los presidentes de mayor edad del continente, junto con Trump y Daniel Ortega, de Nicaragua, ambos también de 80 años.

“Muchos en la campaña de Lula no esperaban una elección tan difícil hace unas semanas, y les queda claro que la elección actual es una batalla dura y que las próximas, sin Lula, podrían serlo aún más”, comentó Melo.

Bolsonaro ha visto su carrera política empañada por varias acusaciones de corrupción, la más reciente relacionada con un banquero desacreditado que le habría pagado millones de dólares, presuntamente para producir una película sobre la vida de su padre. Más recientemente, ha recibido críticas de católicos romanos que temen que haga demasiadas concesiones a su base evangélica.


Contribuyeron a esta nota las corresponsales Eléonore Hughes en Río de Janeiro, Anna-Catherine Brigida en Brasilia y Helena Alves en Lisboa, Portugal.

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