La artista denunció una agresión en la capital; el caso recuerda el tiroteo policial que sufrió en 2012 tras actuar en Barahona.

Benny Rodríguez

BARAHONA, RD.– La agresión denunciada este jueves por la merenguera Miriam Cruz en Santo Domingo trae a la memoria un grave incidente ocurrido en febrero de 2012, cuando la artista regresaba de una presentación en Barahona y el vehículo en que viajaba fue tiroteado por agentes de la Policía Nacional, adscritos a la Dirección Regional Sur, con asiento en la citada provincia sureña.

En el hecho más reciente, Cruz informó a través de sus redes sociales que un motorista lanzó una piedra contra el cristal trasero de la yipeta en la que se desplazaba junto a su esposo, después de un incidente ocurrido en las inmediaciones de las avenidas John F. Kennedy y Abraham Lincoln, en la capital dominicana.

La artista indicó que el impacto rompió el cristal y que ella y sus acompañantes se encontraban bien.

Aunque ambos acontecimientos ocurrieron en circunstancias distintas y no existen elementos que permitan establecer una conexión entre ellos, el nuevo episodio recuerda que la intérprete ha enfrentado situaciones en las que su integridad física pudo verse comprometida.

El tiroteo que sufrió en Barahona

El 11 de febrero de 2012, en periódicos de la época dan cuenta que cuatro patrullas policiales persiguieron y dispararon contra la yipeta en la que viajaba Miriam Cruz, después de que la artista concluyera una presentación en Barahona y emprendiera el regreso hacia Santo Domingo.

En el vehículo se encontraban, además de la merenguera, su esposo, Engelbert Landolfi, y otros integrantes de su equipo de trabajo.

Las informaciones periodísticas de la época indicaron que los agentes habrían confundido el vehículo con otro que perseguían por su presunta vinculación con hechos delictivos.

La persecución terminó en la comunidad de Habanero, donde el vehículo recibió múltiples impactos de bala.

El guardaespaldas de la artista, Víctor José Reynoso, resultó herido de bala en las piernas y tuvo que recibir asistencia médica. Los demás ocupantes sobrevivieron al tiroteo.

La gravedad del caso llevó a la entonces jefatura de la Policía Nacional a ordenar una investigación para establecer las circunstancias en que se produjeron los disparos.

Días después, se informó sobre sanciones disciplinarias y cancelaciones de agentes vinculados al caso, así como el sometimiento a la justicia de algunos de ellos.

Dos hechos diferentes, una reflexión sobre la violencia

El incidente de Barahona tuvo como protagonistas a agentes policiales que, según las informaciones publicadas entonces, habrían confundido el vehículo de la artista con otro que buscaban.

La agresión denunciada ahora en Santo Domingo, en cambio, habría sido perpetrada por un motorista, según el relato de la propia merenguera.

No se trata, por tanto, de hechos equivalentes ni hay evidencias de que estén relacionados.

Sin embargo, ambos ponen sobre la mesa la preocupación por la seguridad de las personas que transitan por las vías públicas y las consecuencias que pueden tener las actuaciones violentas, tanto de particulares como de quienes tienen la responsabilidad de proteger a la ciudadanía.

El recuerdo del caso de 2012 también permite examinar la importancia de que las intervenciones policiales se realicen conforme a los protocolos, con prudencia y respeto a la vida, y de que cualquier actuación irregular sea investigada con transparencia.

La nueva denuncia de Miriam Cruz vuelve a llamar la atención sobre una realidad que trasciende la fama de la artista: ningún ciudadano debería exponerse a que una situación de tránsito termine en una agresión o en un tiroteo.

La pregunta permanece vigente: ¿qué medidas son necesarias para garantizar que la seguridad en las calles no dependa de la suerte de quienes se desplazan por ellas?

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