
POR JAMES ROBSON
BUDAPEST (AP) — Conquistar la Liga de Campeones fue tan increíble para el Paris Saint-Germain que tuvo que hacerlo dos veces.
El PSG se consagró campeón de Europa por segundo año consecutivo al vencer el sábado 4-3 a Arsenal por penales en una dramática final en Budapest que terminó 1-1 tras la prórroga.
“Es increíble: dos títulos consecutivos. Desde el primer día de esta temporada, el entrenador dijo que ganar es difícil, y que ganar dos veces es aún más complicado”, declaró Marquinhos, el capitán brasileño del PSG. “Así que todos tuvimos que volver al trabajo. Esa fue la mentalidad”.
Gabriel Magalhaes, el zaguero central brasileño de Arsenal, envió por encima del travesaño el último penal de su equipo, lo que le dio al PSG del técnico español Luis Enrique la victoria en la tanda.
Los equipos acabaron 1-1 al final del tiempo reglamentario y de la prórroga, lo que llevó el encuentro a los penales en la Puskas Arena.
El gigante francés es apenas el segundo equipo en retener el trofeo en la era moderna, después del Real Madrid, el rey histórico de Europa.
Luis Enrique se convirtió en tricampeón como entrenador.
Ha moldeado un equipo que sencillamente es demasiado bueno incluso para lo mejor que el continente puede ofrecer. Eso incluye a un Arsenal que celebró la corona de la Liga Premier la semana pasada y lideró la primera fase de la Liga de Campeones con un pleno de victorias, al terminar 10 puntos y 10 puestos por delante del PSG.
Eso importó poco en la Arena Puskas, donde los parisinos reafirmaron su condición de fuerza dominante del fútbol europeo.
“Es aún más especial porque sabíamos, antes del partido, lo difícil que sería”, manifestó Luis Enrique. “Creo que es merecido a lo largo de toda la temporada, aunque la final haya sido muy disputada”.
Tras arrasar 5-0 al Inter de Milán en la final del año pasado, el PSG se encontró con un rival más duro. Los Gunners, con la mejor defensa de la Champions, se replegaron.
El PSG dominó la posesión, pero generó poco después de quedar en desventaja por el gol de Kai Havertz a los seis minutos de acción. Hizo falta un penal de Ousmane Dembélé a los 65 para igualar el marcador y llevar la final a la prórroga por primera vez en 10 años.
Al lograr el bicampeonato, Luis Enrique consiguió lo que su buen amigo Pep Guardiola no pudo tras atrapar Ligas de Campeones con el Barcelona y el Manchester City.
Luis Enrique también se unió a Carlo Ancelotti, Guardiola, Bob Paisley y Zinedine Zidane en un grupo de élite de entrenadores con al menos tres Copas de Europa.
El próximo objetivo será emular las tres seguidas del Madrid con Zidane entre 2016 y 2018. Y con una alineación titular en Budapest con un promedio de edad inferior a 24 años, Luis Enrique tienen un equipo con potencial para dominar durante buen tiempo.
“Es una locura, es una locura. Primero vamos a disfrutarlo, y después vamos a trabajar y trabajar otra vez porque queremos más. Tenemos mucha hambre. Somos un equipo joven y sabemos que somos muy ambiciosos. Así que la próxima temporada tenemos que volver a intentarlo”, declaró el atacante parisino Désiré Doué.
Europa se resiste a Arsenal
Tras esperar 22 años para volver a tener en sus manos el trofeo de la Premier, la espera de Arsenal en Europa continúa.
Este fue su partido número 226 en la Copa de Europa o la Liga de Campeones sin levantar el trofeo. Ningún otro equipo ha disputado tantos sin ser campeón.
“Primero que nada hay que pasar por ese dolor, digerirlo y luego convertirlo en combustible, mejorar y alcanzar un nivel diferente, porque exigirá un nivel distinto con la calidad que hay en toda Europa”, afirmó su técnico Mikel Arteta.
“Quiero felicitar al PSG porque son, en mi opinión, el mejor equipo del mundo. Lo que son capaces de hacer con el balón, las acciones individuales, no lo había visto (antes)”, agregó el español.
Arsenal, cómodo defendiendo
Hubo momentos en los que parecía que la racha de Arsenal sin ganar la Champions se rompería. Sobre todo cuando el PSG se veía tan falto de ideas después de quedar abajo por el tempranero gol de contragolpe de Havertz.
Al marcar tan pronto, el tono quedó establecido y Arsenal se sintió cómodo replegándose y absorbiendo la presión. Al PSG le costó encontrar espacios y se mostró nervioso con la posesión.
En una noche que comenzó con un recital previo al partido de la banda de rock The Killers, que retumbó con la acústica del estadio, el PSG arrancó dormido y registró apenas un tiro a puerta en la primera mitad.
Se enganchó en el partido cuando Cristhian Mosquera derribó a Khvicha Kvaratskhelia en el área y el árbitro Daniel Siebert señaló el punto penal.
Dembélé no falló: el ganador del Balón de Oro remató raso a la izquierda mientras David Raya, el arquero de Arsenal, se lanzaba hacia el lado equivocado.
Los aficionados del PSG encendieron bengalas rojas, probablemente tanto por alivio como por celebración.
Hubo pocas ocasiones para que el PSG ganara en el tiempo reglamentario. Kvaratskhelia estrelló el balón en el poste a los 77 tras un contragolpe y el suplente Bradley Barcola desperdició otra oportunidad de sentenciar al final al rematar desviado.
Arsenal se limitó a un promedio de posesión del 24,7%, el más bajo en una final desde que comenzaron los registros en 2004, según el proveedor de estadísticas Opta. Pero el equipo tenaz y decidido de Arteta llevó al PSG al límite, incluso en la tanda.
Eberechi Eze también había fallado un penal anteriormente para Arsenal, pero Raya detuvo el lanzamiento de Nuno Mendes para mantener el marcador igualado.
El defensor brasileño Lucas Beraldo anotó el último de los penales del PSG, lo que significaba que Gabriel debía convertir el suyo para llevar la tanda a la muerte súbita.
Pero el brasileño lo mandó por encima del travesaño hacia una sección de aficionados del PSG, que estallaron en celebraciones junto con su nuevo equipo bicampeón.
Fue una imagen conocida: Marquinhos volvió a tener el trofeo en sus manos por segunda vez y lo alzó en el centro del campo mientras confeti dorado y fuegos artificiales explotaban alrededor del equipo.
El presidente francés Emmanuel Macron publicó sus felicitaciones en X: “¡Una nueva estrella brilla sobre París!”, y les dijo a los jugadores del PSG que estaban “haciendo soñar a toda Europa. Francia está orgullosa”.

